DICE
EL I-CHING: "El que cultiva las partes nimias de su ser, es un hombre
nimio. El que cultiva las partes nobles de su ser, es un hombre noble."
Más de 3000 años sabiduría en esa frase. Y así es: cada gesto, cada
actitud, cada espera, cada impulso, -nos demos cuenta o no-, implica
elegir a qué aspectos de sí mismo y de su vida uno va a brindarle
tiempo, energía... cuidado.
Hay quien cuida su Ego; hay quien cuida su espíritu.
Hay quien cuida su yate; hay quien cuida a quien solo tiene para cuidar su canoa islera.
Hay
quien cuida no perderse las ofertas de su tarjeta de crédito; hay quien
cuida a quienes su único crédito está dado por la Providencia.
Hay quien cuida su tapado de piel; hay quien cuida a sus más veraces hermanos: los animales.
Hay quien cuida no perder a sus admiradores; hay quien cuida el más bello capital: sus amigos.
Hay
quien cuida su imagen ante los demás; hay quien cuida andar sin
disfraces, porque la desnudez de espíritu es lo que le hace feliz.
Y
hay quien, en nombre de las doctrinas, lo mal aprendido, lo no
resuelto, se descuida hasta dejarse en la peor carencia: la carencia de
sí mismo. Hay quien, -quizás a fuerza de sufrir ese descuido-, ha
aprendido que a nadie podemos cuidar si no cuidamos nuestro tiempo,
nuestro cuerpo, nuestra alma...
¿A
quién, a qué cuido? Ésa es mi pregunta de todo el día de hoy. NECESITO
DARME CUENTA, CABALMENTE, A QUIÉN Y A QUÉ LE TRIBUTO CADA MINUTO DEL DÍA
DE HOY. Si estoy en casa o de viaje, en relación a mi cuerpo, a mi
jardín, a mi barrio, al mundo. ¿Qué cuido cuando cuido mi imagen hacia
los demás, y qué cuando evalúo a aquélla que me mira desde el espejo
cuando me miro? ¿Qué cualidades cuido o cultivo en mí? ¿A quién o qué le
tributo mi cuidado? Y a qué o a quién DESCUIDO por CUIDAR LO
EQUIVOCADO?
Porque
si veo el día de hoy veré el resto de mi vida. Y el resto de mi vida
dependerá que hoy deje de cuidar lo que no vale mi cuidado. Y de que
cuide LO QUE VERDADERAMENTE IMPORTA. Alguien se suma a esta práctica en
este día?
Y
te pregunto: Qué dejaste de cuidar porque comprendiste que no valía tu
tiempo, tu vida? Qué empezaste a cuidar porque sí lo merecía? Aprendamos
tod@s de tod@s!
Y
me voy, convidándote esta preciosa canción, que podría cantársela a
otro ser... o a esa parte vulnerable de sí mismo, y a la vez potente: la
propia Esencia. https://www.youtube.com/watch?v=VomD9m6tbLA
Abrazo, siempre:
Virginia Gawel*
No hay comentarios:
Publicar un comentario