viernes, 15 de diciembre de 2023

APRENDER A DECIR QUE NÓ, A PONER LÍMITES... (Por Victoria Nandejara)

 

Aprender a decir que no, a poner límites, a decir “hasta aquí”. Esto forma parte de nuestro aprendizaje sobre el amor propio. Aunque eso suponga muchas veces no ser comprendidos por los demás. Cuando uno abre su corazón y empieza a sentir ese amor y empatía, porque entiende que ayudar al otro es ayudarse, también deberá aprender la necesidad de decir a veces “NO”, sin sentirse culpable. Siendo consciente de la importancia que tiene preservar su paz y el respeto hacia uno mismo/a.
Si no lo hacemos, será nuestra alma la que se encargará de hacernos aprender esta gran lección. Nos traerá a personas que se aprovecharán, que se nutrirán de nuestra buena fe y de nuestra entrega, sin dar nunca nada a cambio… Y como no sabremos poner límites, nuestra energía se drenará; así es como invadirán nuestro espacio y tiempo y nos debilitaremos hasta el punto de sentirnos dependientes de ellos.
Debo avisarte que ellos/as no serán los culpables de la situación. Ambos seremos los responsables de lo sucedido. Recuerda que cuando apuntamos a alguien culpándole, al mismo tiempo también nos estamos señalando a nosotros mismos con otros 3 dedos; mostrando que una situación, de la índole que sea, si sucede, es porque se ha permitido por ambas partes.
Cuando esto suceda, uno de ellos sentirá incomprensión e injusticia. Mientras que el otro sentirá rabia y/o tristeza. Ambas partes deberán sanar esa emoción negativa que activará el dolor en vez del Amor en su interior. En el primer caso, esa persona deberá aprender a abrir el corazón y comprender que debe dar para recibir merecidamente. Deberá mirar hacia dentro para comprender porque se nutre de la energía de los demás, porque siempre necesita estar con alguien para avanzar y reconocer que es lo que le impide estar solo/a. El porqué de su temor a encontrarse consigo mismo/a…
Por el otra parte, el otro deberá permitirse recibir y sentirse merecedor de hacerlo. Reconocer lo que vale para atraer lo que anhela. Comprendiendo que si uno siempre da y no recibe nada a cambio, llegará un punto en que se acabará desgastando. Y eso le generará tristeza, ira y el abandono. Para evitarlo, deberá aprender a poner límites, a decir que no, a respetarse y valorar su espacio a solas sin miedo a ser rechazado. Y si es necesario, distanciarse o terminar con la otra persona si ve que cuando pide no se siente escuchado/a…
Una vez leí “ Solo desde la ausencia uno aprende la presencia”. Y es que es tan necesaria la ausencia para valorar al otro como también para valorarse a uno mismo. Porque cuando uno aprende a estar solo apreciando su espacio y su silencio, puede ser alguien consciente de lo que es Amar. Porque saber cuidarse y nutrirse significa estar a solas para recargarse, reflexionar y aprender… para luego mostrarse al mundo desde su versión más positiva.
Nunca tengas miedo de pedir tu tiempo y tu espacio cuando lo sientas necesario. Es un derecho que tienes y eso refleja que te amas de verdad. Y si alguna vez te frena tu miedo a exigir tu libertad, revisa la herida de rechazo que late en ti para evitar que te controle y te manipule… Pero no permitas que tu energía se rompa para completar y contentar a los demás.

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