Buenos días
público, hace algunos años escribí sobre el dolor y el sufrimiento y voy a publicarlo de nuevo porque aprecio la necesidad que existe en la sociedad de conocer un poco más ambas realidades, está claro que el
padecer dolor y sufrir no es plato de buen gusto para nadie, sin embargo apenas
nadie se libra de padecerlo alguna vez, y hay personas que no dan salido de sus
efectos, con lo cual viven una existencia desagradable y penosa, yo he
participado bastante de ambos padecimientos, y como no me suelo conformar sin
intentar una mejora, hace mucho tiempo que estoy buscando recursos que me
permitan el conocer y escapar a sus efectos, algo voy consiguiendo y es lo que voy a exponer
por si a alguien le pudiese interesar.
Sobre el
dolor y el sufrimiento hay mucha información, pero como ocurre con el resto de
las cosas, hemos de seleccionar lo que escogemos para nuestro desenvolvimiento
personal, yo he escuchado muchas veces de alguna forma religiosa, asegurar que
este mundo es un valle de lágrimas, que aquí hemos venido a sufrir, que cuanto más
se sufre mas nos acercamos a Dios, y muchas otras afirmaciones por el estilo con las que no estoy de acuerdo.
También he escuchado de muchas otras fuentes que el sufrimiento es devastador,
muy perjudicial a todos los niveles, y esto si lo comparto al cien por cien
porque lo he experimentado en vivo y en directo, cierto es que nos proporciona
conocimiento y experiencia, pero existen otros cauces sin tener que sufrir para
aprender la mayoría de las cosas.
Hace ya algún tiempo leí una frase que decía: el dolor es obligatorio, el sufrimiento es opcional, en principio me parecía casi una ofensa porque nadie sufre por que quiere o le apetece, pero después de leer y escuchar los argumentos del autor estoy de acuerdo casi en todo, al día de hoy he dejado de sufrir por cosas y casos que en tiempos pasados sufría de lo lindo, y el antídoto o medicina que me lo ha evitado se llama conocimiento y comprensión acerca del tema, y el aceptar las realidades que la vida me presenta en cada momento o situación.
La Naturaleza se expresa con verdad, amor, justicia, misericordia y nos trata como la mejor de las madres, y esto no lo digo por decir simplemente, lo afirmo porque me consta, y desde esta base puedo comprender muchas de las eventualidades que se presente en mi vida, y cuando hay comprensión y se conoce el porqué y para qué de todas las cosas, no hay lugar para el sufrimiento porque reconocemos que tiene que ser así para bien de la causa. pongo un ejemplo:
Si en mi trabajo me doy un martillazo y
me
lastimo un dedo, por supuesto que voy a sentir dolor, porque es el medio
o procedimiento del que
dispone mi naturaleza física para informarme que el dedo está dañado, y
el
dolor queda al cuidado de que no utilice ese dedo hasta que no esté
restaurado
y apto para trabajar, cuando la curación y restauración ha concluido, el
dolor
desaparece, ya no es necesario.
Contemplado desde esta perspectiva, el
dolor es
el vigilante y guardián de nuestra salud, en ningún caso es nuestro
verdugo
como algunos pensamos y sentimos, y el comprender y reconocer su misión y
sus beneficios evita que se transforme en sufrimiento, sabemos que es
muy necesario para que se cumpla el proceso de restauración y curación.
El dolor
moral y anímico es otro tanto de lo mismo, es el mensajero que nos informa de
las anomalías o daños que se producen en nuestra psiquis o alma.
Lo dejamos
aquí por hoy y continuamos en la 2ª parte, saludos.
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