lunes, 15 de enero de 2024

EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO 1ª Parte (Por José Miranda) 15/5/26

 

Buenos días público, hace algunos años escribí sobre el dolor y el sufrimiento y voy a publicarlo de nuevo porque aprecio la necesidad que existe en la sociedad de conocer un poco más ambas realidades, está claro que el padecer dolor y sufrir no es plato de buen gusto para nadie, sin embargo apenas nadie se libra de padecerlo alguna vez, y hay personas que no dan salido de sus efectos, con lo cual viven una existencia desagradable y penosa, yo he participado bastante de ambos padecimientos, y como no me suelo conformar sin intentar una mejora, hace mucho tiempo que estoy buscando recursos que me permitan el conocer y escapar a sus efectos, algo voy consiguiendo y es lo que voy a exponer por si a alguien le pudiese interesar.
 
Sobre el dolor y el sufrimiento hay mucha información, pero como ocurre con el resto de las cosas, hemos de seleccionar lo que escogemos para nuestro desenvolvimiento personal, yo he escuchado muchas veces de alguna forma religiosa, asegurar que este mundo es un valle de lágrimas, que aquí hemos venido a sufrir, que cuanto más se sufre mas nos acercamos a Dios, y muchas otras afirmaciones por el estilo con las que no estoy de acuerdo.
 
También he escuchado de muchas otras fuentes que el sufrimiento es devastador, muy perjudicial a todos los niveles, y esto si lo comparto al cien por cien porque lo he experimentado en vivo y en directo, cierto es que nos proporciona conocimiento y experiencia, pero existen otros cauces sin tener que sufrir para aprender la mayoría de las cosas.
 
Hace ya algún tiempo leí una frase que decía: el dolor es obligatorio, el sufrimiento es opcional, en principio me parecía casi una ofensa porque nadie sufre por que quiere o le apetece, pero después de leer y escuchar los argumentos del autor estoy de acuerdo casi en todo, al día de hoy he dejado de sufrir por cosas y casos que en tiempos pasados sufría de lo lindo, y el antídoto o medicina que me lo ha evitado se llama conocimiento y comprensión acerca del tema, y el aceptar las realidades que la vida me presenta en cada momento o situación.
 
La Naturaleza se expresa con verdad, amor, justicia, misericordia y nos trata como la mejor de las madres, y esto no lo digo por decir simplemente, lo afirmo porque me consta, y desde esta base puedo comprender muchas de las eventualidades que se presente en mi vida, y cuando hay comprensión y se conoce el porqué y para qué de todas las cosas, no hay lugar para el sufrimiento porque reconocemos que tiene que ser así para bien de la causa. pongo un ejemplo: 
 
Si en mi trabajo me doy un martillazo y me lastimo un dedo, por supuesto que voy a sentir dolor, porque es el medio o procedimiento del que dispone mi naturaleza física para informarme que el dedo está dañado, y el dolor queda al cuidado de que no utilice ese dedo hasta que no esté restaurado y apto para trabajar, cuando la curación y restauración ha concluido, el dolor desaparece, ya no es necesario. 
 
Contemplado desde esta perspectiva, el dolor es el vigilante y guardián de nuestra salud, en ningún caso es nuestro verdugo como algunos pensamos y sentimos, y el comprender y reconocer su misión y sus beneficios evita que se transforme en sufrimiento, sabemos que es muy necesario para que se cumpla el proceso de restauración y curación.
 
El dolor moral y anímico es otro tanto de lo mismo, es el mensajero que nos informa de las anomalías o daños que se producen en nuestra psiquis o alma. 
Lo dejamos aquí por hoy y continuamos en la 2ª parte, saludos.

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