Así como el dolor es una realidad que forma parte de la Naturaleza, como medio de información y protección de nuestro cuerpo psiquis y alma, el sufrimiento es la consecuencia de nuestras formas de reaccionar ante circunstancias y situaciones productoras de dolor u otros inconvenientes o perturbaciones, una misma realidad puede ser motivo de sufrimiento para una persona, y para otra persona con instrucción, comprensión y capacidad para hacer frente a dicha realidad, no es motivo de sufrimiento, y hasta puede ser gratificante si lo contempla como una oportunidad de aprendizaje o ser útil a favor de alguna causa, de ahí el dicho que hacíamos referencia en la entrada anterior que decía: el dolor es obligatorio, el sufrimiento es opcional, el dolor en cualquiera de sus modalidades e intensidades, solo es un medio de información, y nunca un medio de padecimiento o tortura, cuando desconocemos o confundimos estas realidades la consecuencia es el sufrimiento.
Supongamos que en un accidente cualquiera yo me rompo un brazo, al instante aparece el dolor con una intensidad que me es imposible utilizar dicho brazo, el dolor cumple dos funciones imprescindibles, la primera informar de un daño, y la segunda impedir que utilicemos el brazo hasta que no esté restaurado por completo.
Si no existiera el dolor de seguro que perderíamos el brazo, y también se podrían producir otros daños colaterales que podrían afectar a otros órganos, e incluso conducir a la muerte, por eso el dolor es el más fiel aliado de nuestra salud física, psíquica, mental, anímica y espiritual, y hemos de valorarlo por lo que realmente es, y no como el verdugo que se presenta para estropearnos la fiesta.
Hemos de abrazarlo porque si no fuera por él, apenas nadie llegaría a la edad adulta, y menos a la vejez, hay un dicho que dice: “si abrazas con amor al dolor, este perderá su fuerza y no percibirás sus efectos”, esto parece una tontería pero no es así, encierra una gran verdad, si nos hacemos un daño y se presenta el dolor, podemos reconocer que viene a socorrernos y a cuidar de que la lesión se cure lo antes posible, con lo cual le estaríamos en agradecimiento y podríamos sentir el deseo de abrazarlo, el dolor forma parte de un programa amoroso e inteligente de conservación y restauración, es una manifestación del Amor Universal, y el aceptarlo y darle la bien-venida significa que hemos valorado y comprendido de forma correcta su realidad y motivo de su presencia.
Y en este caso y otros por el estilo, cumple con su función en coordinación con nosotros y dentro de un clima de comprensión y cariño, cuando todo se procesa de esta forma y manera no hay lugar para el sufrimiento, se agradece de corazón la perfección que existe en toda creación que forme parte de nuestra Madre Naturaleza, y esta actitud nos mantiene alineados con la acción y efectos del Amor Universal, con lo cual en vez de sufrir, seremos felices y bla, bla, bla. Por hoy lo dejamos, en la 3ª parte continuaremos con el mismo tema porque queda mucho por comentar, saludos.
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