Somos
sometidos a la espiral de la vida que gira constantemente, a una
espiral que nos arrastra en su vaivén y en donde sus desafíos nos hielan
la piel.
Según sus movimientos tendremos buenos momentos y otros que
desearíamos nunca haber vivido, son los llamados "obstáculos" o
"pruebas" que enfrentaremos en algún momento de nuestras vidas.
Algunos
son fijos, como la perdida física o material a éstos, por mucho que lo
intentemos, no los podemos evitar y también hay otros obstáculos que
pueden mutar para bien o para mal, que son los que dependen, en gran
parte, de la manera en la que cada uno de nosotros piensa, cree y actúa
frente a la vida y frente a quienes le rodean.
Debemos
entender que por mucho que nos esforcemos hay cosas que no podemos
cambiar, son experiencias que están ahí para enseñarnos, así sea, desde
el dolor a valorar el presente, lo que es tangible y real.
También
hay otras cosas que si se pueden cambiar, que son mutables y que lo
único que necesitamos para lograr el cambio es aceptar que lo que
vivimos no es más que una proyección de los que llevamos dentro, son
experiencias que vienen a exponernos frente a nuestros ojos aquello que
debemos modificar, las que nos enseñan de perdón, de humildad, etc... y
sí, es algo con lo que muy pocos están dispuestos a lidiar y es
entendible, no es fácil y cuesta pero aún así a todos, tarde o temprano,
nos llega el momento de enfrentar nuestra propia verdad.
Ya
sea por elegir, voluntariamente, rasgar el velo o por que la vida nos
pegue tan duro que no tengamos más opciones que reaccionar.
La
manera en la que enfrentamos los obstáculos fijos de nuestra espiral
determina la facilidad o la dificultad con la que continuaremos
transitando el camino ya que si no logramos observar con serenidad la
razón tras lo aparente, lo inconcluso se volverá herida y una herida
que no sana, por mucho que uno intente ocultarla, hace difícil y
doloroso el andar.
Valéria.
by:Seres esotéricos.
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