lunes, 15 de enero de 2024

PUBLICACIÓN DE: Betina Perez.

 

Alguna vez puse las manos en el fuego por alguien y me quemé hasta las pestañas… y conocí la decepción.
Alguna vez deseé algo desde mis entrañas y no se dio… y la decepción otra vez me atrapó.
Alguna vez me esforcé tanto, tanto… dejé tanto de lado, me perdí de tantas cosas por cumplir mis objetivos y no se dio… y me volví a decepcionar sin compasión…
Hacer todo bien y que te vaya mal, dar todo y no recibir nada, nadie escapa jamás alguna vez de esa sensación…
Por más positividad que abraces, a las tantas veces que estas subiendo y la decepción te baje lo sentirás…
Se te cruzará por la mente abandonar, preguntarte para qué intentar una vez más… por qué volver a confiar… no volver a desear jamás…
Y sin embargo volverás a confiar, y a desear, y a esforzarte por algo o por alguien más…
Porque habrás aprendido a poner las manos en el fuego, pero escondiendo algunos dedos por detrás.
Y a desear sabiendo que no siempre se hará realidad…
Y a esforzarte por el solo hecho de que la vida sigue pase lo que pase, y si no tenés objetivos, si no tenés sueños, si ya no hay nada por qué luchar… si ya no podés confiar en nadie más… entonces qué clase de vida tendrás?
Es preferible apostar y seguir perdiendo toda la vida, a quedarte a la deriva dejándote llevar.
Porque ninguna persona es igual a otra, ningún deseo es como los demás, y ningún esfuerzo será por lo que ya aprendiste que no funcionará.
Por ahí, quien te dice, en una de esas no sale mal, y sea uno de esos pocos momentos de felicidad que la vida suele dar para que puedas continuar…
Y si no… tendrás la tranquilidad de saber que siempre hiciste lo necesario, y que ya no quedaba por hacer nada más. Pero siempre volviendo a empezar, mejores y más fuertes, porque cada nueva oportunidad nunca será como las otras, y vos nunca serás como eras un tiempo atrás
Betina Perez
Desde el alma ❣

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