lunes, 20 de mayo de 2024

NUESTRAS EXPECTATIVAS Y LA RIGIDEZ (por José Miranda)

 

Buenos días al mundo y sus criaturas. Hoy me he levantado mas temprano de lo habitual, no se han cumplido mis expectativas que es dormir 7 u 8 horas seguidas, ¿Debo sentirme mal por ello?. 
 
Vamos a hablar un poquito del tema, porque son muchas las personas, que cuando no se cumplen las expectativas con todos los detalles quedan contrariadas, disgustadas y hasta frustradas, dicen que no tienen suerte, que las cosas le van del revés, y en base a esta cadena de malos entendidos, y algo de falta de conocer y aceptar la mecánica de la vida, se lo pasan mal y su mal se extiende a otras personas del entorno, y todo ello sin motivo real que lo justifique.
 
Con las expectativas, que en definitiva es lo que nosotros esperamos como resultado de algo que llega o va a llegar a nuestra vida, ya sea un evento, circunstancia, situación o cualquier otra realidad, ocurre igual que con el resto de las cosas, que dentro del buen entendimiento y los límites de su correcto uso y aplicación, y con sus márgenes de tolerancia, flexibilidad y sin rigideces puede ser positivo, práctico y beneficioso, cuando por falta de conocimiento y control de lo que sea, rebasa dichos límites y se le da un uso inadecuado o para el cual no está destinado, puede ser catastrófico.
 
El agua es imprescindible para la vida, pero dentro del correcto uso y bajo control, cuando se nos inunda el hogar, o la riada arrastra con todo, produce daños incalculables, lo mismo ocurre con casi todas las cosas, siempre existe un límite que no se puede rebasar, cuando se rebasa, lo que podía ser para bien, se invierte y pasa a ser para mal.
 
Con nuestras expectativas ocurre igual que con el resto de las cosas, poseen sus límites y márgenes de tolerancia y flexibilidad, que hemos de tener conocimiento de ellos, y siempre que esperemos un resultado concreto de un evento, circunstancia o cualquier otra cosa, debemos contar con los imprevistos y el cumplimiento con el programa de vida, que pudiese ser incompatible con nuestra expectativa.
 
A veces lo que hemos proyectado lo hemos hecho con la convicción de que tiene que ser así, exactamente así, y no aceptamos otra opción, y ni la vida ni la naturaleza se adapta a las necesidades, proyectos, exigencias y caprichos de nadie, somos nosotros quienes con nuestra inteligencia, nuestro amor en acción, y nuestras capacidades de adaptación, modificación y procura del mejor y mas favorable resultado, a favor de todo y de todos, hemos de adaptarnos a las circunstancias y situaciones de cada momento.
 
Cuando llevamos un programa cerrado, rígido, en el que no coge modificación ni adaptación, porque tiene que ser así y punto, las posibilidades de éxito se reducen al mínimo o se torna imposible, porque tendríamos que ser un auténtico Dios de los buenos, para calcular con exactitud, hasta el mas mínimo detalle de ese acontecimiento que estamos esperando, y que todavía es futuro, esto es un auténtico imposible y otro auténtico disparate del cual solo se puede esperar el posible fracaso al no coincidir la realidad con las expectativas rígidas e inflexibles.
 
Cuando te vas a sacar la mota del ojo, no usas la punta del alfiler que es rígida e inflexible, usas algo muy flexible o suave que te quite la mota sin dañarte el ojo, es lo que hago yo.
 
Y el consejillo del día es que incorporemos flexibilidad y suavidad a nuestra vida y a nuestras expectativas, y me parece que por hoy lo vamos a dejar, pasarlo bien y sed guenos, hasta mañana.

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