Viene de la 1ª parte. Hola público, continuamos con el tema en cuestión que son las diferencias entre personas, animales y alguna otra especie más, es posible que el artículo se haga un poco largo, pero prefiero argumentar lo máximo para que los conceptos se puedan comprender ampliamente.
En la primera parte poníamos un ejemplo del niño recién nacido con su inocencia y su vulnerabilidad, y también decíamos que como es en lo pequeño es en lo grande, y que la Madre Naturaleza actúa en base a la misma ciencia, y de forma igual o parecida en todos los escenarios en los que se manifiesta.
El ejemplo del niño es un buen símil de comparación con el Ser cuando ingresa en los mundos físicos, al no tener el conocimiento y la experiencia es igualmente inocente y vulnerable, y de la misma forma que el niño humano tiene a sus padres que le proveen de lo necesario, le instruyen y protegen, el Ser viene a ser muy parecido, también contamos con nuestros padres y hermanos espirituales que unos por amor, y otros por asignación, trabajan para nosotros desde mucho tiempo antes de llegar a este mundo, en la programación y coordinación del “programa de vida” o destino a cumplir según nuestras necesidades más apremiantes de aprendizaje y capacitación, y como apoyo o colaboración con las personas allegadas, nuestra familia espiritual nos acompaña a lo largo y ancho del camino espiritual de cada existencia como humanos, velando por nosotros y nuestros intereses y protegiéndonos sin intervenir más de lo permitido y necesario en nuestro libre albedrío.
Pues todo conocimiento y capacitación se tiene que adquirir y desarrollar haciendo uso de nuestra libertad individual, solo en casos especiales cuando la situación y el momento lo requiere pueden intervenir al margen de nuestra elección, y cuando nuestras actuaciones son erróneas se nos dan las consecuencias para que al hacer frente a ellas nos demos cuenta de su margen de error y podamos rectificar y aprender a actuar de forma más correcta.
Ante cada situación o circunstancia, todos y cada uno
de nosotros somos libres para actuar a nuestra forma y manera, como todos somos
diferentes nuestras actuaciones también lo son, y las
consecuencias que derivan de nuestras actuaciones también, y esta realidad
marca una diferencia de eficacia, rumbo, dirección y otras características en el caminar por los
senderos de la vida.
Cada cual cogemos nuestro propio sendero que puede ser muy parecido del que va a nuestro lado, pero nunca igual, por eso aunque partamos del mismo lugar, y contemos todos con lo mismo a la hora de partir, al cabo de algún tiempo ya existen diferencias entre nosotros, producidas por las diferentes formas de actuar y el hacer frente a las circunstancias y situaciones del diario vivir, y a las consecuencias que han originado nuestros actos.
Pongamos un ejemplo para clarificar lo explicado,
supongamos que a dos hermanos le reparten la herencia, en el momento del
reparto los dos cuentan con lo mismo, pero son libres para disponer de la
cuantía de esa herencia, uno de ellos invierte de forma provechosa y amplía sus
negocios con lo cual aumenta su patrimonio y da posibilidades de vida a otras
personas con puestos de trabajo y otras posibilidades, y el otro es un vividor
que no le va el trabajo ni nada que implique sacrificio, y se lo gasta todo rápidamente
quedando en la más absoluta pobreza y hasta miseria.
Cualquiera que sepa que
son hermanos y vea la diferencia entre ellos, podría pensar que hubo discriminación
a la hora de recibir la herencia, porque uno está en la riqueza y el otro en la
pobreza, pero en la realidad no hubo tal discriminación, hubo un reparto justo,
y el uso del libre albedrío de cada cual les ha conducido a la situación
actual, este es uno de los principales motivos de las diferencias
humanas, el uso que cada uno de nosotros hacemos de nuestra libertad para
actuar.
Otra causa de las diferencias son las herencias, que pueden ser físicas, psíquicas y espirituales, las herencias físicas y psíquicas, una buena parte de ellas nos llegan por parte de nuestros padres y parientes cercanos, y están estrechamente relacionadas con nuestra formas de actuar y relacionarnos en relación a nuestro entorno y la propia vida, (si hemos sido generosos en otras vidas y hemos dejado buenas herencias, la Ley es justa y en consecuencia nos devuelve nuestra propia generosidad), y las herencias espirituales se basan en el mismo principio, si hemos tratado a nuestro prójimo con amor, cariño y respeto, y hemos velado por su bien al igual que por el nuestro, esta realidad nos permite vibrar a altas frecuencias, y esta tónica vibratoria nos eleva a niveles donde se reciben ayudas y colaboraciones un tanto especiales, no como favor sino como derecho por méritos conseguidos a favor del bien común.
Toda virtud o capacidad que desarrollemos en cada
existencia, nos acompañará de por siempre a lo largo de todas las existencias
que nos queden por vivir como humanos y también después de éstas, es un patrimonio que
nunca perderemos y que significa una gran diferencia del que no la posee, pero
tengamos presente que toda virtud o capacidad es una conquista, nunca y en ningún caso es un
regalo, donación o privilegio que se le otorga a unos si y a otros no, ocurre como
con la capacidad de montar en bicicleta, quien aprende la tiene, quien no
aprende nunca la tendrá.
Hoy lo dejamos aquí y continuaremos en la 3ª parte, saludos para todos.
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