Nuevas almas eligen nacer cada día en nuestro planeta. Entre ellas, almas de niños que traen un nivel de conciencia superior y una manera de entender la vida que no va a adaptarse al antiguo paradigma educativo, basado en el encasillamiento ("has de hacer esto sí o sí") y la castración de las aptitudes innatas.
Seguramente muchos de nosotros tenemos algún caso cercano, fácilmente reconocible a simple vista. Una de las mejores formas de abordar la relación con estos niños de conciencia tan elevada es ofrecerles su propio espacio y tratarlos como lo que son: almas sabias en cuerpos pequeños que desean ser escuchadas, comprendidas y tenidas en consideración. Almas que desean expresarse y desarrollar sus talentos sin las limitaciones que impone el sistema actual.
Sobre todo, es importante que el niño no llegue a considerarse a sí mismo como un problema o un estorbo, y que se reconozca su valor y todo lo que puede aportar, que es mucho, a pesar de su corta edad. Aquí es vital el papel de los padres, cuya conciencia, amor y comprensión pueden ayudar grandemente al pequeño a crecer confiado y seguro de sí mismo, a pesar de las dificultades que a buen seguro irán surgiendo en su camino a medida que vaya cumpliendo años.
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Javier López Alhambra
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