Las personas que dicen ser religiosas, muchas no son espirituales. Una persona es espiritual cuando en ella prevalecen los valores espirituales, aunque no pertenezca a ninguna religión.
Hubo un tiempo en la Humanidad, en que los profetas fueron necesarios para guiar a los pueblos, pero el ser humano vivió esos mensajes creando diferencias en lugar de Unión, creando odios en lugar de Amor. Las rivalidades religiosas tienen que llegar a su fin.
Comienza la Era del Espíritu, el despertar de la Conciencia por encima de cualquier institución religiosa y que cada uno puede percibir según si nivel de entendimiento y percepción.
Nuestra espiritualidad comienza cuando la mente y el ego dejan de poner resistencias, desapareciendo el orgullo del yo inferior y dejamos de luchar creyendo que el enemigo es el otro. Cuando nos hacemos responsables de nosotros mismos.
La persona espiritual agradece la vida, conectando con su parte divina que es el Alma, donde el amor y la humildad es la base de su camino.
Las personas religiosas que siguen sinceramente su religión con devoción y fe tienen igualmente los mismos valores, no hay diferencia si ellos también conectan con su espíritu y no se quedan en la superficialidad de las formas.
Paz en sus corazones.
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