miércoles, 19 de marzo de 2025

¿ES EL HOMBRE LIBRE? 2ª Parte (Por Jean Jacques)

Viene de la 1ª parte.      ¿Qué hace el hombre con su fuerza de acción, con su poder de acción? Hace la guerra.
¿Pero es que el libre albedrío, la libertad de actuar y de concebir la acción, le fue dada para hacer la guerra? No.
Así que no hay que culpar a Dios por haber permitido la guerra. Dios no permitió nada, Dios les dio la libertad a los hombres para que actúen como ellos quieran.
Y así, los hombres hacen lo mismo con todas sus energías.
No se los reprochamos porque apenas están aprendiendo a usar sus energías adecuadamente y como un niño que se cae varias veces antes de saber caminar, los hombres caen en los desequilibrios antes de saber manejar armoniosamente sus energías.
¡La Felicidad y La Inmortalidad!
Si Dios los hubiera creado para que fueran sus esclavos, la Creación no tendría ninguna diversidad, no dispondrían de ningún libre albedrio. Ahora bien, el comportamiento de los humanos con el planeta es la prueba que los hombre son libres, que los hombres pueden hacer lo que quieran, pueden incluso hacer el mal, mientras que las religiones dicen que Dios es bondad. Si Dios los hubiera creado para que obedecieran sus leyes, no se les permitiría tener la libertad de hacer el mal. Dios no los creó para que sean sus sirvientes y lo adoren, sino para que se vuelvan los depositarios del poder creativo y se conviertan en los reyes de la Creación.
¿Qué es la verdadera libertad?
La libertad es como Dios y es por eso que no se puede expresar o explicar con palabras, porque se trata de un estado (por ejemplo ¿cómo explicar lo que es estar enamorado a alguien que no lo ha vivido?). Es un estado al que se acercan a medida que evolucionan.
La libertad es un nivel de evolución en el que la felicidad es total, donde la conciencia está completamente dilatada y comprende su inmensidad. Y del hecho que siente su inmensidad, que siente su eternidad, ella sabe que es libre, porque el infinito es la libertad. Así que no se vuelve libre no importa quién, no se vuelve libre cualquier profano que hace no importa que.
La libertad es tan sagrada como el nombre de Dios. Es por ello que el hombre no conoce la libertad, porque no entiende que está tratando con algo sagrado. Mientras que arrastre la libertad en el lodo de lo profano, el hombre estará encadenándose porque la prueba iniciática estará siempre ahí para demostrarle que se equivoca, y que la libertad es la recompensa por el desarrollo efectuado y no una permisividad total en la acción y el pensamiento.-

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