jueves, 17 de abril de 2025

LA CULPA (Por Juan Antonio Portillo)

 

 Hola ¿Cómo estás? deseo que de maravilla.
¿Alguna vez has sentido un nudo en el pecho sin saber muy bien por qué?
¿Te descubres exigiéndote demasiado, sintiéndote inadecuado o cargando con emociones que no sabes de dónde vienen?
Quiero hablarte de algo que quizá no siempre vemos con claridad, pero que muchas veces está en la raíz de nuestro malestar cotidiano:
La culpa.
La culpa es un veneno mental. ( esto me lo has escuchado mil veces y mil más que te las repetiré para que lo integres dentro de ti)
Un veneno que no solo contamina nuestros pensamientos, sino también nuestro cuerpo, nuestras relaciones y nuestra autoestima.
Es como un virus silencioso que aparece cuando no aceptamos quiénes somos, ni el lugar en el que nos encontramos.
Cuando sentimos culpa, nos desconectamos de nuestra esencia.
Nos juzgamos con dureza. Nos decimos cosas que jamás le diríamos a alguien a quien amamos. Y lo peor es que, desde ese dolor, muchas veces terminamos castigando también a quienes más queremos.
Te pongo algunos ejemplos:
Una madre se siente culpable por no haber pasado suficiente tiempo con sus hijos, y desde ese dolor, se vuelve más exigente o irritable con ellos.
Un hombre se culpa por no haber cumplido con las expectativas laborales o familiares, y se sabotea a sí mismo, abandonando sus propios proyectos.
Una persona que lleva años arrastrando culpa por una decisión del pasado, y no se permite ser feliz en el presente, como si no mereciera la paz.
Pero quiero que sepas algo importante:
La culpa no es señal de conciencia. Es señal de falta de amor propio.
Louise Hay, una de las grandes maestras del crecimiento personal, lo decía así:
“La autoaceptación es la clave para sanar.”
Y nos dejó una guía preciosa de 8 pasos para amarnos a nosotros mismos:
8 Consejos de Louise Hay para Amarte a Ti Mism@
Deja de criticarte.
Acepta que estás haciendo lo mejor que puedes con lo que sabes ahora.
No te asustes con tus pensamientos.
Tú tienes el poder de cambiarlos. Elige pensamientos que te apoyen.
Sé amable, paciente y dulce contigo.
Date permiso para crecer a tu ritmo.
Sé indulgente con tu mente.
No te castigues por tus errores. Son parte del aprendizaje.
Elogia tus cualidades.
Reconoce lo bueno en ti. El aprecio crea más de lo que valoras.
Apóyate con amor.
Rodéate de personas y entornos que nutran tu crecimiento.
Ama tus partes oscuras.
Lo que niegas te controla. Lo que aceptas, se transforma.
Cuida tu cuerpo con amor.
Escúchalo, muévelo, aliméntalo con consciencia.
Cada vez que te descubras castigándote, pregúntate:
¿Qué parte de mí no estoy aceptando en este momento?
¿Cómo puedo tratarme hoy con más amor que ayer?
El camino de regreso a ti empieza con reconocimiento, honestidad y compasión.
No necesitas ser perfect@.
Solo necesitas estar dispuesto a mirarte con amor.
C.B.R.

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