jueves, 17 de abril de 2025

PUBLICACIÓN DE: Javier Lopez.

 

A medida que avances en este camino de espiritualidad y autoconocimiento, seguramente terminarás dándote cuenta de que no estás tan “despierto” como pensabas al principio, y de que una gran parte de las personas que creen estarlo, tampoco lo están. Esta comprensión puede llegar a resultar especialmente dura, pues hará que tu mundo se tambalee y que empieces a poner en duda lo que antes considerabas “verdadero”. Personas despiertas y personas dormidas, personas buenas y personas malas, personas de luz y personas de oscuridad, personas de la quinta dimensión y personas de tercera dimensión... Todas estas dualidades empezarán a perder fuerza en tu mente.
Tu perspectiva se irá ampliando y empezarás a observar mucho más profundamente. Primero, a ti mismo, con todos tus patrones, tus heridas, tu necesidad de aprobación y reconocimiento, tus resentimientos no resueltos, tus verdades absolutas, tu ira contenida, tu ansiedad por ser “luminoso” y digno… Después, a los demás, con el mismo proceso (exactamente el mismo, aunque con distintos matices) que tú estás viviendo. Observarás, como digo, las heridas, las proyecciones, el miedo, el desamor, el enojo, el juicio, las creencias introyectadas, las falsas verdades, las apariencias, los niños heridos, el pavor a la “muerte”, el profundo anhelo de ser “importante” y admirado… Todo ello empezará a presentarse ante ti, cada vez más claro y prístino. Y sonreirás en silencio.
Las cosas no son lo que parecen. Ni están tan claras como crees en este momento. El camino del autoconocimiento es largo; de hecho, nunca termina. No has “llegado”, aunque hoy creas que estás en lo cierto o que tienes la “verdad”. Tienes una perspectiva, dentro de lo que es tu proceso (personal) de evolución. Y los demás tienen la suya. Eso es todo. Mira hacia ti. Observa lo que se mueve en tu interior (incluso mientras lees este texto). Tus reacciones, tus miedos, tus resentimientos, tus juicios… El verdadero trabajo está ahí, no fuera. Tratar de cambiar el mundo no te servirá si no te conoces a ti mismo. De hecho, si no te conoces, tu anhelo de cambio terminará en guerra con todo aquel que no quiera cambiar. Y te perderás ahí… Hasta que despiertes. Hasta que comprendas. O, al menos, hasta que vuelvas a mirar hacia ti mismo y te des cuenta de que nunca habías despertado.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López

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