sábado, 28 de febrero de 2026

HABLEMOS DE LA MUERTE (Por Jan Anguita)

 

La muerte es uno de los conceptos aparentemente más oscuros de la vida humana, ¿verdad?
La percibimos como un pozo negro que todo lo engulle y del que nada vuelve. La vemos como el final absoluto de la vida; un final del que parece que nadie puede escapar.
Sin embargo, la realidad no es tan dramática. La muerte es un fenómeno mucho más amable de lo que parece a primera vista. Como todo, tiene su explicación, y entender esta explicación nos puede ayudar a vivir con más tranquilidad.
¿Qué Es la Muerte?
Para entender bien qué es la muerte exactamente es muy importante tener siempre presente que, en esencia, somos eternos.
Siempre que toco este tema, me gusta recordar que no es una creencia religiosa ni espiritual, sino un hecho científico. La ciencia ha demostrado que somos eternos. Y ya hace unos cuantos años.
La ciencia nos dice que todo lo que existe es energía, y que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y esto quiere decir que nosotros somos energía, y que no nos creamos ni nos destruimos, sólo nos transformamos.
Es decir, no tenemos principio ni final: somos eternos.
Y si somos eternos, significa que la muerte no es el final de nuestra existencia. La muerte es simplemente el final de nuestra estancia en la Tierra. Es una puerta de salida de este planeta.
¿Por Qué Es Necesaria la Muerte?
Así pues, la muerte no es más que una puerta de salida que nos permite abandonar el planeta. No es la única puerta de salida que hay, pero sí la más habitual. De momento.
Esta puerta tiene dos características particulares que hacen que la percibamos tal y como la percibimos actualmente:

En principio, estamos programados para tener que pasar por ella tarde o temprano.
Estamos diseñados para tenerle miedo.

El primer punto es el que hace que nos parezca que la muerte es un fenómeno inevitable. Nuestro cuerpo está diseñado para que se degrade con el tiempo y para que, al cabo de unos años de vida, deje de funcionar.
Una pregunta importante es: ¿por qué? Si somos eternos, ¿por qué hemos creado un cuerpo que no lo es? ¿Por qué hemos aceptado vivir en un cuerpo que se degrada y acaba fallando?
Pues hay varios motivos que responden a esta pregunta, pero el principal es que queríamos asegurarnos de que nuestra estancia en la Tierra era temporal. Esta es una condición que todos pusimos antes de aceptar venir aquí: queríamos estar 100% seguros de que no nos quedaríamos en la Tierra para siempre.
¿Y por qué pusimos esta condición? Pues por qué sabíamos que la vida en la Tierra sería difícil, y que aquí hay un riesgo muy grande de sufrir. Venir a la Tierra implica olvidar quienes somos y desconectarnos de nuestra esencia divina, y queríamos estar seguros de que esta situación sería temporal.
Aceptamos venir a la Tierra porque nos pareció una aventura muy interesante, pero queríamos estar seguros de que, si nos perdíamos por el camino, alguien nos vendría a buscar para llevarnos de vuelta a casa.
¿Por Qué Le Tenemos Miedo a la Muerte?
Si la muerte es sólo una puerta de vuelta a casa, la siguiente pregunta lógica es: ¿y entonces por qué le tenemos tanto miedo?
Pues porque estamos diseñados para que sea así. Está hecho a propósito.
Es importante remarcar que no le tenemos miedo a la muerte porque sea un proceso doloroso ni desagradable. Si has tenido la oportunidad de hablar con alguien que haya vivido una experiencia cercana a la muerte, si has leído sobre el tema o si la has vivido tú mismo, sabrás que todos cuentan que es un proceso muy agradable, lleno de paz y alivio. La mayoría de personas explican que no querían volver.
Y es que volver a casa, y reconectarnos con nuestra esencia divina, es un proceso muy agradable.
El problema es que, si supiéramos que es tan agradable, el planeta se vaciaría en dos días. La vida en la Tierra a menudo se vuelve dura y pesada, y a la mínima que sufriéramos un poco nos iríamos.
Por esta razón, la vida humana se diseñó para que le tuviéramos miedo a la muerte: para que no nos marcháramos a la mínima de cambio.
La Tierra es un planeta muy especial dentro del universo. Mientras estamos aquí, no recordamos cuál es su función, pero es una función muy importante. Antes de venir éramos plenamente conscientes de esta función, y de su importancia, y decidimos venir a hacerla con mucho gusto.
Sólo pusimos una pequeña condición. Sabiendo que nuestra misión sería complicada, pedimos que nuestra estancia aquí fuera siempre temporal. Pero sabiendo también que si fuera demasiado fácil marcharse lo dejaríamos a medias, aceptamos que la puerta de salida no fuera fácil de atravesar.
Así pues, la muerte cumple una doble función: por un lado nos asegura que volveremos a casa algún día, y por otro nos mantiene en el planeta el tiempo suficiente para poder llevar a cabo nuestra misión.
Así que es normal tenerle miedo a la muerte. Nos pasa a todos. Incluso Jesús sintió miedo en el último momento. Estamos todos diseñados para que sea así. Si no, el proyecto Tierra se quedaría sin participantes rápidamente.
Pero en realidad, la muerte es tan solo una puerta de vuelta a casa. Y al otro lado está nuestra familia esperándonos.

Autor Jan Anguita.

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