La muerte es uno de los conceptos aparentemente más oscuros de la vida humana, ¿verdad?
La
percibimos como un pozo negro que todo lo engulle y del que nada
vuelve. La vemos como el final absoluto de la vida; un final del que
parece que nadie puede escapar.
Sin
embargo, la realidad no es tan dramática. La muerte es un fenómeno
mucho más amable de lo que parece a primera vista. Como todo, tiene su
explicación, y entender esta explicación nos puede ayudar a vivir con
más tranquilidad.
¿Qué Es la Muerte?
Para entender bien qué es la muerte exactamente es muy importante tener siempre presente que, en esencia, somos eternos.
Siempre
que toco este tema, me gusta recordar que no es una creencia religiosa
ni espiritual, sino un hecho científico. La ciencia ha demostrado que
somos eternos. Y ya hace unos cuantos años.
La
ciencia nos dice que todo lo que existe es energía, y que la energía no
se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y esto quiere decir que
nosotros somos energía, y que no nos creamos ni nos destruimos, sólo nos
transformamos.
Es decir, no tenemos principio ni final: somos eternos.
Y
si somos eternos, significa que la muerte no es el final de nuestra
existencia. La muerte es simplemente el final de nuestra estancia en la
Tierra. Es una puerta de salida de este planeta.
¿Por Qué Es Necesaria la Muerte?
Así
pues, la muerte no es más que una puerta de salida que nos permite
abandonar el planeta. No es la única puerta de salida que hay, pero sí
la más habitual. De momento.
Esta puerta tiene dos características particulares que hacen que la percibamos tal y como la percibimos actualmente:
En principio, estamos programados para tener que pasar por ella tarde o temprano.
Estamos diseñados para tenerle miedo.
El
primer punto es el que hace que nos parezca que la muerte es un
fenómeno inevitable. Nuestro cuerpo está diseñado para que se degrade
con el tiempo y para que, al cabo de unos años de vida, deje de
funcionar.
Una
pregunta importante es: ¿por qué? Si somos eternos, ¿por qué hemos
creado un cuerpo que no lo es? ¿Por qué hemos aceptado vivir en un
cuerpo que se degrada y acaba fallando?
Pues
hay varios motivos que responden a esta pregunta, pero el principal es
que queríamos asegurarnos de que nuestra estancia en la Tierra era
temporal. Esta es una condición que todos pusimos antes de aceptar venir
aquí: queríamos estar 100% seguros de que no nos quedaríamos en la
Tierra para siempre.
¿Y
por qué pusimos esta condición? Pues por qué sabíamos que la vida en la
Tierra sería difícil, y que aquí hay un riesgo muy grande de sufrir.
Venir a la Tierra implica olvidar quienes somos y desconectarnos de
nuestra esencia divina, y queríamos estar seguros de que esta situación
sería temporal.
Aceptamos
venir a la Tierra porque nos pareció una aventura muy interesante, pero
queríamos estar seguros de que, si nos perdíamos por el camino, alguien
nos vendría a buscar para llevarnos de vuelta a casa.
¿Por Qué Le Tenemos Miedo a la Muerte?
Si la muerte es sólo una puerta de vuelta a casa, la siguiente pregunta lógica es: ¿y entonces por qué le tenemos tanto miedo?
Pues porque estamos diseñados para que sea así. Está hecho a propósito.
Es
importante remarcar que no le tenemos miedo a la muerte porque sea un
proceso doloroso ni desagradable. Si has tenido la oportunidad de hablar
con alguien que haya vivido una experiencia cercana a la muerte, si has
leído sobre el tema o si la has vivido tú mismo, sabrás que todos
cuentan que es un proceso muy agradable, lleno de paz y alivio. La
mayoría de personas explican que no querían volver.
Y es que volver a casa, y reconectarnos con nuestra esencia divina, es un proceso muy agradable.
El
problema es que, si supiéramos que es tan agradable, el planeta se
vaciaría en dos días. La vida en la Tierra a menudo se vuelve dura y
pesada, y a la mínima que sufriéramos un poco nos iríamos.
Por
esta razón, la vida humana se diseñó para que le tuviéramos miedo a la
muerte: para que no nos marcháramos a la mínima de cambio.
La
Tierra es un planeta muy especial dentro del universo. Mientras estamos
aquí, no recordamos cuál es su función, pero es una función muy
importante. Antes de venir éramos plenamente conscientes de esta
función, y de su importancia, y decidimos venir a hacerla con mucho
gusto.
Sólo
pusimos una pequeña condición. Sabiendo que nuestra misión sería
complicada, pedimos que nuestra estancia aquí fuera siempre temporal.
Pero sabiendo también que si fuera demasiado fácil marcharse lo
dejaríamos a medias, aceptamos que la puerta de salida no fuera fácil de
atravesar.
Así
pues, la muerte cumple una doble función: por un lado nos asegura que
volveremos a casa algún día, y por otro nos mantiene en el planeta el
tiempo suficiente para poder llevar a cabo nuestra misión.
Así
que es normal tenerle miedo a la muerte. Nos pasa a todos. Incluso
Jesús sintió miedo en el último momento. Estamos todos diseñados para
que sea así. Si no, el proyecto Tierra se quedaría sin participantes
rápidamente.
Pero en realidad, la muerte es tan solo una puerta de vuelta a casa. Y al otro lado está nuestra familia esperándonos.
Autor Jan Anguita.
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