Vivir sin huir.
Existir disfrutando.
«Todos
vivimos juntos en el planeta Tierra. La Tierra es como un gigantesco
pájaro que nos lleva en un viaje extraordinario. La Tierra nos sostiene y
nos transporta, a una velocidad de 100.000 km/h, en un viaje alrededor
del Sol. ¡Haríamos bien en abrocharnos el cinturón de seguridad! Y
convendría que aprendiésemos también a disfrutar de todos los instantes
porque, en cada uno de ellos, estamos en contacto con las maravillas de
la vida.
No necesitamos ocultar sentimientos dolorosos ni olvidar recuerdos problemáticos.
No
necesitamos algo que nos ayude a olvidar. Lo que necesitamos, muy al
contrario, es saber cómo recordar, cómo crear momentos de alegría y
felicidad, cómo fortalecer lo que nos nutre internamente y cómo
tornarnos conscientes de los milagros de la vida que nos rodea.»
No todo es producir ni ganar.
La meditación como práctica para conocernos y poder estar con nosotros mismos.
«La
meditación no consiste en escapar de la vida, sino en tomarse el tiempo
necesario para mirar profundamente en uno mismo o en una situación. La
meditación es una oportunidad para cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra
mente; por ello es tan importante. De ese modo, nos damos tiempo para
aquietar nuestro pensamiento, sentarnos, caminar o respirar sin hacer
nada especial, volviendo simplemente a nosotros y a lo que nos rodea.
Así nos damos tiempo para liberar la tensión de nuestro cuerpo y de
nuestra mente, tiempo para mirar profundamente en nosotros y en la
situación en que nos encontramos.»
Recuperar el equilibrio con la Tierra.
«Es
necesario emprender una revolución dentro de cada uno de nosotros.
Cuando cambiamos nuestra forma de ver el mundo y nos damos cuenta de que
nosotros y la Tierra somos uno, empezamos a vivir plenamente atentos y
nuestro sufrimiento comienza a reducirse. Y, cuando el sufrimiento ya no
nos desborda, descubrimos la compasión y la comprensión necesarias para
tratar amorosa y respetuosamente a la Tierra. Si recuperamos nuestro
equilibrio interior, empezaremos el trabajo de restablecer el equilibrio
de la Tierra. No existe diferencia alguna entre la preocupación por el
planeta y la preocupación por nosotros. No existe diferencia alguna
entre curar el planeta y curarnos a nosotros.»
Sufrir no es malo.
Lo malo es temer al sufrimiento
en vez de comprenderlo.
«Necesitamos
el sufrimiento. Nosotros entendemos la bondad del sufrimiento. Podemos
hacer un buen uso de nuestro sufrimiento mirando profundamente en su
interior, reconociéndolo y abrazándolo. De este modo, nuestro
sufrimiento se transformará y aumentará nuestra comprensión, amor y
compasión. El sufrimiento es el abono que posibilita el desarrollo de
flores muy hermosas. No necesitamos, para ser felices, llegar a un lugar
imaginario en el que no existan ni el dolor ni el sufrimiento. Podemos
aceptar a la Tierra como nuestro hogar. Ella es una realidad viva que
podemos tocar, ver y experimentar directamente aquí y ahora.»
Thich Nhat Hanh
No hay comentarios:
Publicar un comentario