AFRONTA TUS PROBLEMAS
En mi opinión, no es lo mismo afrontar que enfrentar. Por eso el título
no es ENFRÉNTATE A TUS PROBLEMAS, y es que yo, que soy tan habitual a
recurrir a los diccionarios, en este caso no estoy de acuerdo con su
decisión de que ambas tienen el mismo significado, y yo distingo, y
distingo claramente, lo que me sugieren una cosa y otra:
ENFRENTAR: combatir, desafío, hostilidad, oposición previa, contienda…
AFRONTAR: Plantar cara dignamente, atreverse, resolver, tener determinación…
En mi opinión, los problemas hay que afrontarlos. Hay que ponerse
frente a ellos, dar la cara sin eludirlos, mirarles fijamente a los ojos
sin miedo, y desde la mayor objetividad posible, eliminando cualquier
tipo de prejuicio, ponerse a la tarea de aclararlos como paso previo
imprescindible para deshacerse de ellos.
Los “problemas” –y esto
ya lo he repetido mil veces- no son “problemas”, sino asuntos a
resolver, y lo distingo -igual que enfrentar y afrontar- por lo que me
sugiere cada una de las cosas en vez de lo que dice el diccionario:
PROBLEMA: Drama, preocupación, catástrofe, miedo, incapacidad de
resolver, presión, rigidez, enemigo, paralización, resistencia, peligro,
dolor, tensión, tormento, nerviosismo, ahogo, desazón, difícil de
solucionar, va a poder conmigo…
ASUNTO PENDIENTE DE RESOLVER: Inconveniente que tengo que aclarar…
Esto que escribo no es sólo mi parecer, sino el resultado de una amplia
consulta entre personas de diferentes países y culturas, estatus
social, educación, y edad. Solamente con el hecho de cambiar el modo de
denominarlo desaparece toda esa prevención y estado angustioso que
tenemos preparado para cuando tenemos un PROBLEMA.
A todos nos
sucede lo mismo si lo llamamos PROBLEMA: nos hundimos antes de empezar.
Partimos asustados, con la idea de que va a haber sufrimiento, con el
pensamiento de que no estamos bien –porque tenemos un “problema”- y,
siempre, cada persona se siente asustada e impotente ante el “problema”,
porque presuponemos que nos viene encima una situación nada agradable
para la que creemos no estar preparados.
En la misma encuesta, el
mismo día y a las mismas personas, y hablando de la misma cosa, al
llamarla ASUNTO PENDIENTE DE RESOLVER pierde toda la rigidez. Uno parte
desde una tranquilidad que condiciona favorablemente la forma de verlo;
se desdramatiza, ya no es el enemigo sino un asunto más de los muchos
que aparecen a lo largo del día.
Lo que ayuda en este caso es
procurar dejar a un lado la pre-ocupación, porque siempre hace perder la
objetividad, y afrontarlo con serenidad.
“Divide y vencerás”.
Lo mejor es desmenuzarlo, no verlo como un todo global que le hace
parecer más grande, sino compuesto de diversas partes pequeñas que no
tienen tanta fuerza por separado como juntas.
Lo que también
ayuda es verlo como si fuera ajeno, como si le estuviera sucediendo a
otra persona. Desde dentro del asunto pendiente de resolver todo se ve
peor y más complicado, porque están implicadas las emociones y los
sentimientos, o porque el resultado de la decisión que se tome al
resolver el asunto pendiente puede afectar a la economía, a la familia, a
la vida sentimental, al futuro…Si uno está muy pendiente y muy
preocupado por lo que se juega con la decisión que tome, eso le crea más
tensión, o sea menos objetividad, menos serenidad, menos claridad de
ideas.
Cuando otra persona nos cuenta su problema, como no es
nuestro y no estamos involucrados, como no nos jugamos nada, nos resulta
más fácil ver la solución. Eso podemos hacer. Verlo como ajeno. Verlo
sin aprensión. Verlo como realmente es y no como creemos que es.
Los asuntos pendientes de resolver son de cada uno y cada uno debe
resolverlos. Y esto, que es tan obvio, a veces no se ve claro. Por eso
algunas personas lo aplazan continuamente, esperan que sea el destino
quien venga a resolverlos, o deja que pase tiempo y más tiempo. Esto
último sólo es bueno cuando uno está demasiado eufórico y optimista, o
demasiado pesimista. En cualquiera de esos casos hay muchas
posibilidades de equivocarse con la decisión, y es mejor aplazarlo hasta
un momento de más ecuanimidad.
La vida es una continua toma de decisiones.
Y hay que afrontar los asuntos que se tengan pendientes de resolver y los que sigan surgiendo.
Te dejo con tus reflexiones…
sábado, 7 de enero de 2023
AFRONTA TUS PROBLEMAS (Por Emma Fernandez)
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