“Para cada uno de vosotros se plantea el reto de ayudar a otros cuando se marchen del planeta.
Cuando las personas pasan de una dimensión a otra —cuando mueren, como lo llamáis vosotros en el plano terrestre— se puede facilitar este proceso en gran medida, utilizando el sonido.
Quizá queráis experimentar con diferentes sonidos.
Tal vez queráis entonar algún sonido, hacer sonar algún instrumento, mantralizar o cantar.
Descubriréis qué es lo más conveniente. Solicitad ayuda e intuición. Aprended a reconocer vuestras intuiciones y seguidlas.
Uno de los regalos más grandes que podéis dar a vuestros padres, es ayudarles a marcharse de la Tierra de la misma manera que ellos os ayudaron a venir a ella con el regalo de la vida. Ellos os ayudaron a ser y existe un ciclo que hay que reconocer.
A muchos de vosotros os contactarán los muertos diciéndoos que están atascados y que necesitan ayuda para poder cruzar al otro lado.
Puede que hayan estado muertos durante meses o años.
Esto supone otra forma de acompañar a los muertos. Podéis indicarle que vayan hacia la Luz.
Aprenderéis
cómo hacerlo porque es algo que está en vuestras células. No es algo
para lo cual tengáis que hacer necesariamente un cursillo de formación.
Recordaréis cómo se hace.
No se podrá evitar la muerte en los años venideros.
No se podrá evitar la muerte en los años venideros.
Representa un gran privilegio —recordadlo— ayudar a las personas que mueren.
La tarea de un acompañante de moribundos consiste en ayudar a éstos a encontrar el punto del perdón, a permitir que ocurra la liberación, producida por la muerte, sin ningún sentimiento de culpa, enjuiciamiento o victimismo. Realmente, es un arte porque mucha gente se abre al perdón en los momentos finales. Cuando los moribundos se acercan a su creador, el tiempo se disuelve, los momentos se alargan y se convierten en lecciones conmovedoras de la vida y se presenta una gran oportunidad. El mayor perdón siempre tiene que ver con vosotros mismos, porque vosotros habéis juzgado todo y habéis hecho que el perdón sea necesario.
Podéis ayudar a los moribundos a encontrar la paz en sus vidas, a partir con serenidad y amor, con una sonrisa en los labios. Ayudadles, animándoles a que busquen a sus amigos o parientes u a otros seres que les están invitando a avanzar. Esta es una clave fundamental en la ayuda y en el acompañamiento a los moribundos.
La tarea de un acompañante de moribundos consiste en ayudar a éstos a encontrar el punto del perdón, a permitir que ocurra la liberación, producida por la muerte, sin ningún sentimiento de culpa, enjuiciamiento o victimismo. Realmente, es un arte porque mucha gente se abre al perdón en los momentos finales. Cuando los moribundos se acercan a su creador, el tiempo se disuelve, los momentos se alargan y se convierten en lecciones conmovedoras de la vida y se presenta una gran oportunidad. El mayor perdón siempre tiene que ver con vosotros mismos, porque vosotros habéis juzgado todo y habéis hecho que el perdón sea necesario.
Podéis ayudar a los moribundos a encontrar la paz en sus vidas, a partir con serenidad y amor, con una sonrisa en los labios. Ayudadles, animándoles a que busquen a sus amigos o parientes u a otros seres que les están invitando a avanzar. Esta es una clave fundamental en la ayuda y en el acompañamiento a los moribundos.
Parte de esta experiencia consiste en que seáis capaces de decir a la persona que se está muriendo: «Eres
amado. Eres como un recién nacido entrando en otro reino. Libera a
todos y todo lo que te supone una carga. Libérate de todo y date cuenta
de que has vivido tu vida de la mejor manera posible. Nadie te juzgará.
Vete en paz, pon una sonrisa en tus labios y elimina todo enjuiciamiento
que pueda haber en ti. Relájate y permite que tu vida cobre sentido en
este momento que te estás embarcando en la siguiente fase de tu
identidad».
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