Tenemos
que partir del principio de que todos somos absolutamente responsables
de la vida que nos construimos, que todas las limitaciones que podemos
sentir provienen netamente de nuestra mente y en esta misma onda somos
responsables de generar un entorno saludable para nuestro ser, donde
podamos desarrollarnos sin que nadie nos opaque.
Lo
que debemos procurar en todos los casos es garantizarnos mantener
relaciones que enriquezcan nuestro espíritu, que nos impulsen a alcanzar
nuestros sueños, que nos den la posibilidad de ser quienes somos, sin
siquiera pensar en que serán justamente las personas a las cuales les
damos acceso a nuestras vidas, las que opaquen nuestra vida o intenten
apagar nuestra luz.
Apagar.
La
luz que irradiamos puede encandilar a quienes suelen vivir en
oscuridad. Las cosas buenas que nos ocurren no siempre alegran a quienes
nos rodean, nuestras buenas intenciones, nuestros sueños, nuestras
metas, pueden perturbar a aquellos que se sienten mejor teniendo cerca
un lucero apagado.
Evalúa
a quiénes les has dado cabida en tu vida o quiénes forman parte de ella
de manera natural, por algún vínculo no seleccionado, comprueba que si
existen personas que intentan de cualquier manera apagarte, las tengas
bajo control y que no tengan ningún alcance a hacerte daño, a quererte
hacer sentir menos, a quererte hacer ver que aquello que sueñas no
tendrás manera de alcanzarlo o que aún te falta mucho para llegar a ser
aquello que te inspira.
No
necesitamos este tipo de personas, ésas que a través del control, de la
superioridad, pretenden desestimar nuestro valor, sino lo contrario,
necesitamos personas que nos sumen, que agreguen valor a nuestra vida, o
al menos en su defecto que nos dejen con el mismo saldo, que no resten.
Al
parecer todos tenemos a alguien cerca que de manera consciente o
inconsciente no se siente cómodo con nuestra superación y depende de
nosotros darle alcance o no en nuestras vidas. Todos merecemos brillar a
través de nuestra propia luz, sin robársela a nadie y sin que intente
ser apagada por alguien.
Tu
sonrisa es un indicador de esa luz, si sientes que alguien intenta
borrarla de tu rostro, debes hacerte una idea de por dónde debes
comenzar la limpieza de tu entorno.
Es
cierto que acompañado se llega más lejos, pero eso no significa que
cualquier compañía aplique para avanzar y tampoco significa que no
puedas llegar solo.
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