lunes, 11 de septiembre de 2023

¿LA FELICIDAD TIENE PRECIO, O ES GRATIS? (Por José Miranda)

 

 Buenos días querida gente, hoy me he levantado muy calculador, y me he propuesto averiguar si el ser feliz cuenta con un precio a pagar, o es gratis, en el caso de que cuente con un precio creo que debe de ser muy elevado, o con un valor de cambio muy exclusivo porque hay pocas personas felices de forma continuada.

 Creo que todo en este mundo cuenta con un precio a pagar si se quiere obtener, lo que varía es el valor de cambio, que es lo que tenemos que dar o hacer, a cambio de lo que queremos obtener.

 Muchas de las cosas que necesitamos, estan a la venta en algún establecimiento u otro lugar, pero algunas otras no están a la venta, porque parte de su precio es que somos nosotros queines tenemos que crearlas y desarrollarlas o conquistarlas para contar con ellas, y muchas de las cosas que adquirimos, después de pagar lo que es el precio de compra, tenemos que seguir pagando por mantenerlas, es el caso de una relación,  un vehículo, una casa y muchas otras cosas que precisan de mantenimiento o alimento continuo.

 Si lo que necesitamos es aprender a montar en bicicleta, no vale llegar a un establecimiento y pedir que nos vendan la capacidad de montar en bici, tenemos que empezar a montar sin saber, y poco a poco desarrollar la capacidad de mantener el equilibrio.

 Si necesitamos disfrutar del cariño, tampoco podemos ir a la tienda y pedir que nos vendan un kilo de cariño, será nuestro comportamiento en relación con los demás el que hará posible que nazca y brote ese cariño en los corazones de nuestro prójimo.

 En este mundo hay infinidad de cosas a las que se le puede fijar un precio, se paga y somos dueños o poseedores de ellas durante un tiempo, disponemos de ellas cuando las necesitamos o estimamos oportuno, pero hay otras que no, sabemos que tienen un gran valor, pero ese valor pertenece a la dimensión de lo moral, de lo afectivo y espiritual y no se puede cuantificar, ni tampoco es un valor de compra o adquisición.

 La felicidad, sin duda alguna, posee un valor incalculable, pero nosotros los humanos confundimos lo que es un valor que corresponde a la dimensión del sentir y las manifestaciones afectivas, con el precio de compra de cualquier otro producto, por eso decimos y afirmamos en muchas ocasiones: "si yo tuviera esto o aquello, sería feliz", "si mi compañero o compañera fuese de de esta o aquella manera, sería feliz", "si tuviera mucho dinero, sería feliz", "si yo volviera a tener veinte años, sería feliz", etc.

 La felicidad es hija de la Libertad con mayúscula, y siempre que intentamos ponerle un precio o condición, es que no tenemos ni idea de lo que estamos hablando, toda la persona a la que siempre le falta algo o alguien para optar a la felicidad, lo tiene muy difícil por no decir imposible.

 La felicidad tampoco se puede retener, puede venir sin necesidad de llamarla, y sin que tengamos que pagar nada por ella, pero se marchará cuando tenga que ser, y no valen artimañas para retenerla, eso no funciona.

 La felicidad es grandiosa, y a la vez delicada y suave, y también es consecuencia de la práctica del amor sentido y realizado mediante la práctica del bien hacia todos y hacia todo en el diario vivir, es como el resultado de obrar correctamente en cada tramo del camino, poniendo en ello mucho corazón y amor.
Y hasta aquí mis ideas de una mañana más, saludos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario