Los
psicópatas se presentan como personas encantadoras, atractivas, y con
grandes habilidades. Suelen tener un nivel intelectual alto, un discurso
fácil y llamativo. Parece que saben de todo, se expresan con habilidad,
su discurso es fluido y congruente.Da la sensación de que saben lo que
tienen que decir en cada momento e incluso hasta lo que quieres o
necesitas escuchar. Suelen aparentar ser individuos cordiales,
bonachones, generosos y afectuosos, que se preocupan por los demás e
intentan ayudar. Su comportamiento suele ser educado y encantador. En
resumen, que no les falta detalle y así, cuando la víctima encuentra a
su psicópata cree que le ha “tocado la lotería”.
En
un primer momento el comportamiento del psicópata con su víctima será
perfecto: dirá y hará cuanto ésta quiera y precise. Pero, aunque pueda
parecer un adivino que es capaz de detectar y cubrir sus necesidades, la
información que tiene ha salido de boca de la víctima con anterioridad.
La expresó de forma natural y espontánea, tanto, que no es ni tan
siquiera consciente de toda la información personal que ha dado a un
sujeto que sabrá usarla para su propio provecho, engatusandola desde un
primer momento, si ha sido elegida como víctima.
Esta
etapa de seducción es como vivir en un sueño. El psicópata, además de
cubrir con creces lo que el otro desea, hace regalos -sean o no de valor
económico-, siempre revestidos de un gran valor sentimental; comparte
secretos, libros, música y cuenta historias personales que “con nadie
compartió antes”. En resumen, despliega toda la artillería pesada para
crear esos lazos afectivos y esa intimidad que un “no narcisista”
necesita para formar pareja. Pero lo hace a base de mentiras. El
seducido escucha activamente dando pie a conversaciones encantadoras que
parecen un baile perfecto entre dos, que los hace vibrar al mismo son.
Conforme
pasa el tiempo, dispone de más información sobre la víctima que
posteriormente usará para cubrir sus particulares necesidades. Poco a
poco, o rápidamente, se hará un hueco en su vida; es decir, creará
expectativas de futuro, lanzando promesas que cumplen los deseos de la
víctima, incluyéndose en sus proyectos de vida, como por ejemplo el
casarse, el tener un hijo, el mudarse a vivir a la playa, crear el
negocio deseado…
No
sólo prometerá, sino que dará señales evidentes de que el proyecto
compartido está en pie y de que comparte con la víctima sus mismos
deseos creando un clima de compromiso tanto con la pareja como sus
planes de vida.
Se
esforzará en solucionarle problemas o por tranquilizarla en sus
inquietudes o dudas cotidianas. No escatimará alabanzas o adulaciones
que la hagan sentir especial. Así, la víctima terminará por creer que ha
encontrado “a la persona que lleva toda la vida esperando”: la
perfección hecha realidad, la pareja ideal, todo virtudes y con pequeños
defectos humanos que se pueden modificar. ¿Y cómo no enamorarse de tal
lotería? . Hay que ver, ¡cuanto daño nos han hecho los cuentos de hadas y
los estereotipos de princesas y príncipes azules!
Con
el avance de la relación y ante las posibles dudas o discrepancias que
puedan surgir a la víctima, el psicópata no la dejará escapar, volverá
una y mil veces con la intención de retomar la relación haciendo y
diciendo lo que sea necesario para obtener el perdón.
Llegados
al punto de las rupturas y reconciliaciones y aunque se comporte como
un gentil caballero que adora a su princesa, ya no hay vuelta atrás.
Cada vez que la victima perdona es un paso más hacia su destrucción. De
una forma no intencionada, la víctima, en cada ocasión que perdona, no
hace más que darle poder al manipulador en lo que a su vida se refiere.
Además, en las idas y venidas, le ha mostrado dónde está su limite y
cuál es punto más débil para conseguir el perdón, algo que utilizará con
total maestría en ocasiones venideras.
Además, es en estos momentos, en las reconciliaciones, en los que se produce el total enganche al psicópata.
La víctima muestra sus debilidades y el psicópata las acepta y se compromete a respetarlas.
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