lunes, 4 de septiembre de 2023

TODOS POSEEMOS ZONAS LUMINOSAS Y OSCURAS (Por Javier Lopez)

 

Una persona con inquietudes espirituales no es una persona "perfecta", aunque nuestro ego pretenda ver en ella la reencarnación de Buda o Jesús de Nazaret. Cada ser de este mundo tiene sus partes luminosas y sus zonas oscuras, sin excepción. Puede dedicarse a impartir cursos de crecimiento personal, puede meditar 8 horas al día ininterrumpidamente, puede sonreír siempre que interactúa con otros, puede "conectar" con su Yo Superior 500 veces al día y proceder de la estrella más luminosa de la galaxia, puede tener la perspectiva más holística de la vida... pero seguirá siendo, al fin y al cabo, una persona COMO TÚ: con dificultades similares, con temores similares, con retos similares...
Cada vez que idealices a una persona por encontrarse en el camino del crecimiento espiritual te asomarás al abismo de la decepción instantánea, ya que tarde o temprano descubrirás que entre ella y tú no existen tantas diferencias a nivel de "sombra". Sí. Aunque sea a escondidas, esa persona también se enfadará. También alzará la voz. También dirá palabras inoportunas. También tendrá miedos. También habrá hecho (o continuará haciendo) cosas de las que pueda avergonzarse. Y también cometerá sus propios "errores" (errores que, como a ti, le servirán para continuar evolucionando). Porque la evolución no se detiene, y cada ser, más allá de lo que digan su apariencia y su búsqueda personal, afronta sus propios obstáculos y sus propios aprendizajes. Sus propios desafíos y sus propios temores. Sin excepción.
Cuanto antes tomes conciencia de que ninguna persona (de la primera a la última) va a encajar milimétricamente en el molde de "perfección" diseñado por tu ego y que tus expectativas de lo "ideal" nunca serán satisfechas, antes te aproximarás al amor incondicional y la paz interior. Porque en el momento en que reconoces y aceptas la sombra del otro, reconoces y aceptas la tuya. En el momento en que perdonas al otro, te perdonas a ti mismo. En el momento en que dejas de juzgar al otro, dejas de juzgarte. Las máscaras desaparecen y ambos quedáis desnudos ante una misma realidad: los dos, a pesar de los ropajes y las indumentarias físicas y morales, sois en esencia el mismo ser.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López

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