jueves, 12 de octubre de 2023

LA CULPA Y EL CULPABLE 1ª Parte (Por José Miranda) 9/5/26

 

 Hola gentes, hoy vamos a analizar algunos conceptos sobre el término LA CULPA.
Cuando se realiza un hecho del que se derivan perturbaciones o daños físicos, morales, económicos o de cualquier otra naturaleza, sobre alguien o algo, es necesario conocer quien realizó tal acción para que se responsabilice del pago o cobro de las consecuencias a las que dio lugar el hecho en sí, y le llamamos “culpable” porque es el causante de que aquello aconteciera, hasta aquí todo correcto.
 
Cuando le decimos a alguna persona, “tu eres el culpable”, “tulla es la culpa”, o bien decimos “yo soy el culpable” “la culpa es mía”, de ningún modo se intenta desprestigiar a nadie, ni pretender que alguien se sienta presionado, excluido, agobiado, etc., el veredicto de culpabilidad solo es una información que señala a alguien como responsable de un hecho y encargado y receptor de las consecuencias que derivan del mismo.
 
Una persona puede ser culpable de la rotura de un vaso, y otra culpable de asesinato, las dos son culpables, lo que varía es la sentencia o condena, ésta es diferente en función del agravio o daños a reparar.
 
Sentirse culpable de la rotura de un vaso, apenas tiene importancia, pero si es por asesinato o cualquier otro hecho productor de grandes daños, sí que la tiene.
 
Por eso el sentirse culpable no es malo ni bueno, son realidades normales que forman parte del diario vivir, la gravedad es relativa según cada caso y daños o agravios ocasionados.
 
La culpa, como todo en la vida, tiene su círculo correcto de aplicación y valoración, dentro de su círculo cumple su función, que para eso está, pero fuera de los límites de su correcto uso puede ser perjudicial, y eso precisamente es lo que vamos a tratar de esclarecer a través de este y los siguientes escritos.
 
Todos sin ningún tipo de excepción somos culpables de acciones incorrectas, unos más, y otros menos, unos por unas razones, y otros por otras, pero de la culpa no nos escapamos nadie, porque antes de saber una cosa, somos ignorantes respecto a la misma, y cuando se actúa en ignorancia se cometen errores productores de consecuencias, y solo el que realizó el hecho es el culpable de la consecuencia, dice el refrán: “Caminante no hay camino, el camino se hace al andar”, la primera vez que realizamos algún hecho o tarea, somos inexpertos, pero si no nos arriesgamos a herrar nunca aprenderemos, el que nunca nada arriesga, nunca nada aprende o tiene.
 
Yo conocí el caso de una persona que estaba cuidando a un familiar anciano, y como nunca lo había hecho, en principio no siempre hacía las labores bien, y un hermano la criticaba por no hacer todo correcto, pero dicho hermano no hacía nada a favor del anciano, al no hacer nada, nunca cometerá errores, si por no herrar nunca hacemos nada, seremos personas inútiles, vacías.
 
La palabra “culpa” para cada persona significa algo diferente, según la educación recibida y la forma de uso de dicho término, durante su etapa de formación de la personalidad.
 
Hay personas que cuando dicen ¡La culpa es tuya! Lo hacen en tono ofensivo y a veces hasta violento, cuando es así la persona no solo informa del veredicto de culpa, sino que por las formas empleadas incluye la sentencia, y en muchas ocasiones sin juicio previo, en estos casos y otros parecidos los sentimientos de las personas que así obran no son nobles ni de bien, porque su objetivo no solo es el de informar, cuando sin contar con todos los elementos de juicio se intenta sentenciar o condenar a alguien, posiblemente detrás de esos sentimientos hay una intencionalidad, consciente o inconsciente de ofender, perjudicar, dañar, etc.
 
En esta sociedad habemos muchas personas que en nuestro caminar por los senderos de la vida, portamos en nuestra mano el “mazo” del juez, y vamos repartiendo veredictos de culpabilidad e inculpabilidad a diestro y siniestro, sin que nos importe demasiado si molestamos o perjudicamos, pues nosotros nos sentimos jueces en funciones y en posesión de la verdad, y lo nuestro es criticar y juzgar y emitir veredictos a golpe de mazo y punto, pero si a nosotros nos critican y nos juzgan, ya la cosa cambia, eso no nos gusta, y por supuesto criticamos y juzgamos a quien lo hace.
 
Cuando alguien nos declare culpables respecto a algo, lo primero es ver si esa persona tiene derecho, autoridad y motivos para juzgarnos, y en el caso de que así sea, nunca aceptaremos un veredicto o sentencia que no la veamos justa, y en el caso de que todo sea correcto, se acepta y se cumple como persona justa y responsable, dice el refrán, “el que paga descansa, y el que cobra más”. Continua en la 2ª parte. saludos.
 

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