He andado bajo y comido de la tierra y más
adentro, del fondo de la misma, aprendí que el camino es hacia arriba,
que la oscuridad nunca reina, engaña y ciega, solté mis alas al ras del
piso, por apegos, para establecer mi morada, y la misma cambió
diariamente, engalané un techo para que descansaran mis quereres y
después de un tiempo..., querian volar, no porque no me amarán de hecho,
por todo lo contrario.
Y entonces, perdí el miedo, tal vez obligado, pero después de cruzar el primer vuelo, entendí el mensaje, nací para esto, para ver volar y disfrutar las compañias.
Aún bajo a la tierra, a honrar mi pasado y extendiendo mis alas, delante de quienes... aún no han visto las suyas
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