El camino espiritual es el recorrido que hacemos por una serie de principios y prácticas, que nos permiten comprender de formas más vivenciales, que provenimos de una fuente común, que algunos llaman Dios.
Que todos estamos relacionados y que nos afectamos mutuamente con cada pensamiento, palabra o acto; que nacer y vivir tiene un sentido. Que tenemos un deber que cumplir en esta vida; que somos mucho más que un cuerpo que nace y muere, o un montón de creencias que cambian, y que no hay nada que ocurra por obra de la casualidad. Ser espiritual, es agradecer todo lo que se experimenta, se hace o se tiene; es estar conscientes de que poseemos un enorme poder para crear; es comprender, tolerar, amar, dar y perdonar.
La práctica de la espiritualidad no es algo exclusivo de una Iglesia o una religión. Es una manera de vivir cada momento y cada día. Dijo dicho Sai Baba, que la persona espiritual es aquella que no se considera dueña de las cosas que toca, la que sabe vivir con fe y dominar “las seis pasiones”: la lascivia, la cólera, la codicia, el deseo, el orgullo y el odio. Deepak Chopra, ve la espiritualidad como la combinación de tres comportamientos sostenidos: buscar la verdad, reverenciar a Dios y servir al prójimo.
La búsqueda de la verdad implica descubrir nuestro propósito( qué somos, a dónde vamos, para qué venimos, cuánto tiempo estaremos aquí); la reverencia a Dios, trata sobre aceptar que existe un Inteligencia Superior, una Consciencia rectora de nuestros destinos, que podemos contactar a través del silencio, la meditación y la oración. También, sobre aceptar que no somos el centro de todo, sino parte del todo, por lo que no cabría aquí más que humildad, por sabernos seres privilegiados y no pequeños humanos abandonados a su suerte; y el servicio, tiene que ver con ayudar a los que tienen menos; vivir desde la caridad y la compasión por los débiles e ignorantes, pues todo proviene de la naturaleza, y nada es verdaderamente nuestro.
No se es espiritual por ir a templos o iglesias y cantar, rezar o leer libros religiosos. No significa esto, que el camino espiritual impida divertirse, bailar o experimentar el cuerpo. Sentir es algo legítimo, siempre que la diversión no sea una huida de nosotros mismos.
La espiritualidad no está reñida con el mundo, aunque un ser espiritual impide que el mundo lo controle.
Advierte Gurdjieff, debe saberse, que el camino espiritual solo lo recorren personas comprometidas con superarse y evolucionar.
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