Darnos cuenta es el primer e imprescindible paso para poder transformar, gestionar, superar, eliminar o aceptar algo.
Me levanto una mañana, salgo de mi casa, hay un pozo en la vereda, no lo veo y me caigo en él.
Al día siguiente, salgo de mi casa, me olvido que hay un pozo en la vereda, y vuelvo a caer en él.
Tercer día: salgo de mi casa tratando de acordarme que hay un pozo en la vereda, sin embargo no lo recuerdo, y caigo en él.
Cuarto día: salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la vereda, lo recuerdo, y a pesar de eso, no lo veo y caigo en él.
Quinto día: salgo de mi casa, recuerdo que tengo que tener presente el
pozo en la vereda y camino mirando al piso, y lo veo y a pesar de verlo,
caigo en él.
Sexto día: salgo de mi casa, recuerdo el pozo en la
vereda, voy buscándolo con la vista, lo veo, intento saltarlo, pero
caigo en él.
Séptimo día: salgo de mi casa y veo el pozo, tomo
carrera, salto, rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y caigo e él.
Octavo día: salgo de mi casa,
veo el pozo, tomo carrera, salto, ¡llego al otro lado! Me siento tan
orgulloso de haberlo conseguido, que festejo dando saltos de alegría… y
al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.
Noveno día: salgo de mi casa, veo el pozo, tomo carrera, lo salto, y sigo mi camino.
Décimo día: me doy cuenta recién hoy… ¡que es más cómodo caminar por la vereda de enfrente!
¿Cuántas veces tenemos que caer en el mismo pozo para darnos cuenta de
que existe? ¿Cuántas veces, a pesar de saber que existe, seguimos
cayendo en él o en otros similares...
sábado, 4 de mayo de 2024
EL POZO EN LA VEREDA (Jorge Bucay)
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