Resulta
paradójico que cuando dejamos de esperar "almas gemelas" o relaciones
ideales, la vida empieza a fluir de un modo mucho más suave. Nos
conectamos realmente con nuestro ser y dejamos de sentirnos desgraciados
porque nadie nos ama y no podemos hacer de nuestra vida una historia
"de película".
A
las personas obsesivas con el tema de las almas gemelas y la persona
perfecta, la vida suele depararles numerosos aprendizajes de desapego a
través de distintas relaciones, hasta que aprendan a ponerse como
prioridad y a dejar de lamentarse porque no encajan con nadie. La idea
es conectarse finalmente con ellas mismas y su propia realización para
luego poder conectar en paz (y con mayor conciencia) con el otro.
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