sábado, 15 de febrero de 2025

LA NECESIDAD DE QUE NOS APRUEBEN Y NOS APLAUDAN (Por José Miranda)

 

Buenos días público, hoy me apetece hablar de una adicción muy generalizada en nuestra sociedad y que yo he padecido, y aún de forma leve la padezco de vez en cuando, se trata de la adicción al aplauso y esa necesidad de que te reconozcan y aprueben todo cuanto realizas, que te lo valoren para bien, y que te lo manifiesten a través de diversas formas.

 Cuando estamos subyugados por los efectos condicionantes de dicha adicción, necesitamos oír el aplauso como respuesta a todo cuanto realizamos, y cuando no lo escuchamos, o lo que escuchamos es una crítica desfavorable de nuestro actuar, el ánimo se nos viene abajo y posiblemente nuestra auto-estima también, y empiezan a circular por la cabeza pensamientos como por ejemplo: Son unos desagradecidos, con lo mucho que yo me he esforzado, y fíjate como me lo valoran y agradecen, !son unos insensibles! !no me comprenden!, doy lo mejor de mí y recibo incomprensión y mal trato, etc.

 Toda adicción es condicionante, y reduce directamente proporcional a su naturaleza y nivel la libertad para poder ser nosotros mismos en todo momento, situación y lugar, pues una gran parte de nuestro tiempo lo hemos de dedicar a observar y estudiar a nuestro prójimo, para saber qué, y como hemos de hacer para impresionarles y que nos demuestren su admiración, ya sea a través del alago, la adulación, muestras de afecto, de cariño o cualquier otra forma que sea válida para sentirnos seguros de sí mismos a través de la confirmación externa.

 Como resulta que es un imposible el satisfacer a todos, pues unas veces recibimos el aplauso y otras el abucheo, y estas realidades traducidas y aplicadas a la vida de la persona dependiente de la aprobación externa y del aplauso, significa que tiene que negarse a sí misma para intentar ser lo que a otros les gusta que sea, para a cambio recibir su ración de aplausos, y muchas veces sucede que a pesar de tanto esfuerzo, alguna vez lo consigue y otras lo contrario.

 Pero aún hay más, como el tiempo tiene algo de mágico, esa magia hace posible que antes o después, todo sale a la luz, todo engaño o farsa se descubre, y cuando la persona que nos ha estado aplaudiendo porque creía que nuestro actuar era auténtico, se da cuenta de que se trataba de una comedia para impresionar, cambia los aplausos por abucheos y críticas de descrédito.

 Este tema para tratarlo en profundidad va para largo, y yo hoy voy para corto, de modo que me voy a despedir con mi recomendación del día.

 Una vez mas, aunque sea repetitivo, procuremos ser nosotros mismos, le guste a quien le guste, si alguien nos aplaude, nos manifiesta que es afín y le gusta la acción que hemos realizado, es una información que nos hace sabedores de una realidad, agradezcamos su información.

 Si alguien nos abuchea, nos está informando que es desafin y no le gusta la forma en que hemos actuado, es una información, agradezcamos de igual manera, somos algo único, exclusivo é irrepetible, a unos agradaremos, y a otros lo contrario, si nos manifiestan su verdad, ya sea a base de aplausos o abucheos, siempre sabremos a quien tenemos delante, es de agradecer por igual.

 Nuestro ánimo, alegría, auto-estima, y cualquier otro de los muchos estados anímicos o afectivos no son negociables, y nunca debe de depender de los gustos y preferencias de los demás, es uno de nuestros tesoros mas preciados, hemos de ponerlo en sitio seguro donde no le afecten los va y vienes sociales. Hasta mañana Chic@s.

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