Todo el mundo sueña de libertad. Todo el mundo reivindica el derecho
a la libertad: el derecho de expresarse, el derecho de actuar, el
derecho social, el derecho cívico, la democracia, etc. Todo el mundo
quiere ser libre, pero nadie sabe realmente lo que eso significa. La
gente piensa que se trata de hacer su voluntad, o sea de poder realizar
todos sus caprichos y cuando lo cumplen, se dicen:
« ¡YO VIVO EN LIBERTAD! »
De esa forma caen en los excesos en todos los aspectos posibles
Para ellos, eso representa la libertad. El problema viene cuando
mueren. Entonces, sus guías llegan con el cuaderno bien lleno y les
dicen:
« Oye, en esta reencarnación vaya que te desquiciaste,
hiciste todo lo que quisiste. ¡Pero es que te das cuenta de lo que eso
representa sobre el plano vibratorio! ¿Te das cuenta del daño que
hiciste, por ejemplo, a tus padres, a tu pareja, a tus hijos? ¿Crees que
eso es la libertad? »
¿Es que la libertad es hacer todo lo que queramos?
Si fuera así, entonces la panacea de la libertad cósmica sería de
permitir al hombre de robar, golpear, violar, matar, libremente.
Sin
embargo, muchos hombres quieren la libertad para actuar mal, y actuando
mal, se sienten libres. Cuando quieren algo, roban. Cuando tienen
deseos, violan. Cuando desprecian o temen a alguien, lo golpean, incluso
lo matan. Y al hacer esto, al contrario, pierden su libertad, porque el
individuo se aprisiona en el karma de la Tierra.
Algunos me dirán:
“Pero gran hermano, por fin ¿somos libres o no somos libres? Porque
en una reunión anterior, dijiste que el ser humano es libre, que la
evolución no consiste en obedecer a Dios, sino simplemente en descubrir
las armonías. Y ahora, nos dices que no hay libertad, mientras que no
seamos discípulos, mientras que no nos hayamos vuelto divinos, no
seremos libres.”
“¿Dónde está la libertad en todo eso, puesto que no se puede hacer lo que uno quiera, sin escapar a las consecuencias?”
Para comprenderlo, hay que considerar la libertad a dos niveles:
A un nivel terrestre, a nivel de sus reencarnaciones, donde los humanos ejercen su libre albedrío, y
A un nivel superior, llamémoslo cósmico, donde se vive la verdadera libertad.
En realidad, el ser humano todavía no es verdaderamente libre, porque apenas está aprendiendo a saber vivir su libertad.
¿Qué hace con su libertad actualmente?
Hace un mal uso, como un niño caprichoso que habría recibido una
mascota como regalo y en su ignorancia la maltratara. Por ejemplo, la
energía sexual. A diferencia de los animales, los hombres son libres de
vivir su sexualidad como quieran, pero ¿qué es lo que hacen con esa
libertad?
Hacen de la depravación, del desenfreno, hasta el punto
que para ir hacia Dios, algunos guías se vieron obligados a decir:
“tengan cuidado que es un pecado, no caigan en la tentación de la carne
que va alejarlos de lo divino”.
¿Por qué dijeron eso que sabían que era falso?
Porque el hombre estaba utilizando incorrectamente esa energía.
Dejándose dominar por sus deseos, los humanos piensan que la libertad es
tener tantas relaciones sexuales que quieran con todas las personas que
deseen, y al hacerlo, caen en excesos que perjudican a su salud y a su
desarrollo espiritual. Lo que no quiere decir que hay que ir al extremo
opuesto y vivir en la más completa castidad, que si la persona no está
preparada para vivirlo, va a serle tan dañino como el libertinaje. Continúa en la 2ª parte.
martes, 18 de marzo de 2025
¿ES EL HOMBRE LIBRE? 1ª Parte (Por Jean Jacques)
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