No viniste al mundo a pasar desapercibido.
Viniste a dejar huella… aunque todavía no sepas cómo.
Porque nadie nace sabiendo su propósito, pero todos lo llevan dentro.
Un día, una semilla le preguntó al suelo:
—¿Y si nunca florezco?
El suelo respondió:
—No te preocupes por el cuándo. Solo hunde tus raíces. Lo demás vendrá con el tiempo.
Así es el propósito.
No siempre se siente.
A veces se esconde entre la rutina, el cansancio o las dudas.
Pero eso no significa que no exista.
Significa que está echando raíces en silencio.
Hay algo que solo tú puedes aportar.
Una palabra que solo tú puedes decir.
Un corazón que solo tú puedes tocar.
No estás aquí por casualidad.
Estás aquí porque el mundo necesita algo que solo tú puedes ser.
-Susana Rangel 
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