La espiritualidad yo la veo o conceptúo como cualquier otro programa de formación que nos instruye y capacita para el conocimiento, comprensión y puesta en práctica del Amor Universal, sus Leyes y todo lo necesario para establecer el orden y armonía, tanto en nosotros mismos como en el resto de la Naturaleza, y está estructurado en cursos y
niveles, cada curso cuenta con sus asignaturas, y para pasar al
siguiente hemos de aprobarlas todas.
Como
en cualquier otro centro de formación, los de reciente ingreso y
primeros cursos son inexpertos en las materias a tratar, en el caso que
nos ocupa se trataría de almas y espíritus infantiles, adolescentes o
jóvenes que en su condición actual aún no han aprendido a
vivir en armonía con ellos mismos y menos en sociedad, y ello establece
diferencias de todo tipo respecto a otras personas en las que su Ser
está en cursos más avanzados y por tanto está más instruido en la ciencia de la vida y el Amor.
Algo
tan sencillo como lo que acabo de exponer apenas nadie lo entendemos ni
lo tenemos en cuenta en nuestras relaciones personales, pensamos y
sentimos que cuando alguien se comporta mal, o de forma inadecuada es
porque es mala persona, es un pobre ciudadano de tercera, un apestado al
que a veces marginamos como medio de prevención de que nos pueda
perjudicar, apenas nadie comprendemos que todos sin excepción hemos de
pasar por todos los niveles, y si en la actualidad nos encontramos en
situación favorable respecto a otras personas, es porque ya pasemos por
el sitio, lugar y situación por las que ellas están pasando y deberíamos
de ser comprensivos y tolerantes al respecto.
Yo
leo a diario a muchas personas que casi todas se consideran
espirituales, e incluso algunas super-espirituales, pero algunas de ellas
hacen una clara distinción de trato y valoración entre personas,
tratando de forma inferior y discriminatoria a esas otras que se
encuentras en cursos inferiores y por tanto aún no están a la altura que
exigen muchas de las situaciones y circunstancias, es igual que si margináramos a los
niños por estar en los primeros cursos de formación primaria.
Pienso
y siento que a más alto grado de “espiritualidad” mayor será la
comprensión y solidaridad con el compañer@ de estudios que está pasando
por situaciones ya superadas para la persona con mayor grado de
“espiritualidad” lo que creo que a veces nos ocurre es que suponemos que
estamos o pertenecemos a niveles muy altos pero nuestro actuar
demuestra otra realidad, podemos creernos todo lo que nos apetezca, pero
es nuestra obra quien habla con veracidad y tiene la última palabra.
Yo
he sido, y posiblemente aún lo soy un practicante de este “deporte” de
lo cual me arrepiento e intento no incurrir en las mismas acciones,
después de conocer y comprender estas ideas, siento pesar y hasta dolor
por haber pensado y sentido de forma poco solidaria y amorosa respecto a
mi prójimo.
Y hasta aquí las ideas de este jueves, un saludo y que tengáis un feliz día.
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