Porque nadie quiere hablar de esto:
El hombre ahorra dinero cuando está soltero, y la mujer ahorra dinero cuando está en una relación.
¿Incómodo? Claro. ¿Real? Más de lo que quieren admitir.
El tipo soltero no tiene que andar pagando cenas, regalitos sorpresa, salidas innecesarias, ni financiando dramas hormonales. Cada peso es suyo, cada gasto es consciente. Aprende a sobrevivir solo, a manejar su economía, a priorizar.
Mientras tanto, la mujer en pareja mágicamente empieza a ahorrar. ¿Cómo no? Si tiene un tipo que la pasea, le compra, le resuelve y encima cree que lo hace por amor.
Ella “ahorra” mientras él se endeuda con tal de verla sonreír.
Pero claro, si lo dices te llaman resentido.
No es resentimiento, es matemática.
Y ya muchos abrieron los ojos: el amor no debería dejarte en bancarrota mientras a ella le crece el ahorro.
El hombre que piensa, se cuida. Y el que se cuida… no cae.
Porque si para que ella esté bien tú tienes que estar jodido, no es amor, es aprovechamiento con moño.
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