sábado, 7 de febrero de 2026

EL LOBO Y EL PERRO (Por Comodidad)

 

El lobo se dirigió al perro con un reproche en la voz:
— Primo mío, dime… ¿qué piensas de los seres humanos?
El perro bajó la mirada y respondió con cansancio:
— Cuando desprecian a uno de los suyos, lo llaman perro.
El lobo alzó una ceja, intrigado:
— ¿Has atacado a sus hijos?
— No.
— ¿Los has traicionado?
— Nunca.
— ¿Los has vigilado, protegiéndolos de mis ataques?
— Sí. Cada noche.
El lobo esbozó una sonrisa amarga:
— ¿Y cómo llaman a los valientes, a los astutos, a aquellos a quienes admiran?
El perro suspiró:
— Los llaman… lobos.
Un silencio pesado cayó entre ambos. Finalmente, el lobo negó con la cabeza y soltó una risa sin alegría:
— ¿No te lo advertimos desde el principio? Yo devasté sus rebaños, sembré el miedo entre sus hijos, los traicioné mil veces… y aun así, elogian a sus héroes comparándolos conmigo.
Se acercó al perro y, en un susurro grave, concluyó:
— Aprende esto, primo mío: los seres humanos veneran a su verdugo… y humillan a quien les es fiel.

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