Sal de tu casa, incluso cuando no tengas planes ni a quién ver.
A veces el corazón solo necesita cambiar de aire para sentirse vivo otra vez.
Ver otros rostros.
Escuchar otros sonidos.
Recordar que el mundo es más grande que las cuatro paredes donde, a veces, te sientes atrapado.
Caminar un poco ayuda más de lo que imaginas.
Sentarte en un parque.
Entrar a una cafetería.
Dar una vuelta sin rumbo.
Todo eso también es una forma de cuidarte.
No necesitas un plan perfecto.
Ni compañía.
Solo ponerte de pie y moverte.
Salir ordena la mente.
Aclara los pensamientos.
Y le devuelve calma al ánimo cansado.
Hazlo por ti.
Porque a veces, un pequeño paso afuera
puede cambiar todo por dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario