martes, 2 de julio de 2024

ALGO SOBRE FIDELIDAD (Por José Miranda)

 

Hola gente, ¿Sois personas fieles? ¿Os gusta que los demás os sean fieles? ¿En qué consiste ser persona fiel? Este es el tema sobre el que hoy vamos a opinar, con el propósito de aclarar ciertos conceptos al respecto, que no deben de estar bien aprendidos y asimilados, puesto que el comportamiento social así lo demuestra.
 
La fidelidad se expresa y manifiesta en muchos frentes de la vida particular y social, y como no podemos abarcar todos los aspectos de la misma, vamos a centrarnos en lo afectivo, y especialmente en la pareja o cónyuges.
 
Y como punto de partida vamos a ir a parar al mismo sitio de siempre, que el nivel de fidelidad es directamente proporcional al nivel de progreso y evolución con que cuente el Ser que mora en cada persona, y también influye la educación recibida y la influencia del entorno.
 
Cuando nuestro Ser está aún en las primeras etapas de formación espiritual, es equivalente a un niño o un adolescente humano, y aún no tiene creada y desarrollada la sensibilidad y el amor, y por este motivo es insensible a toda perturbación o padecer ajeno, ya hemos comentado en numerosas ocasiones que el Amor es como el hilo conductor que une a todos los corazones en un mismo sentir, cuando el amor aún no esta desarrollado, por mucho que a nivel intelectual lo intentemos comprender, en el terreno de los hechos vamos a comportamos según lo que somos, y no según creemos que deberíamos de ser, son realidades diferentes. 
 
Es por eso que a la mayoría de la sociedad nos gusta y hasta exigimos fidelidad, y después nosotros hacemos lo que nos cuadra o apetece, pero nuestra insensibilidad y falta de amor verdadero, conceptúa de forma diferente cuando nos son infieles, a cuando somos nosotros los infieles, cuando lo hacemos nosotros siempre encontramos una excusa para justificar el hecho en sí y librarnos del sentimiento de culpa y el tener que compensar el posible agravio ocasionado. 
 
Y esta realidad ocurre cuando nuestro nivel de egoísmo es mayor al nivel de amor, si nuestro nivel de amor fuese mayor, sentiríamos el dolor o daño ocasionado en mayor proporción que la persona dañada, porque a través de la conexión amorosa, compartiríamos el dolor que ella siente, mas el de culpabilidad por ser nosotros el causante de hecho, y esta realidad evita en todo lo posible las acciones de infidelidad, el amor reduce y hasta anula todas las distancias, y hace posible el mágico milagro de sentir a todos y todo como parte de nosotros mismos, de ahí el refrán: “lo que no quieras para ti, no lo quieras para mi”.
 
La persona infiel, por muy ingenua, espontánea, e interesante que nos resulte, solo le interesa sus satisfacciones y placeres, y hará todo lo posible para conseguirlos, sin importarle demasiado el padecimiento y daño ajeno, para eso se han inventado las justificaciones, aunque estas sean injustificables.
 
Los infieles conyugales se comportan peor que los animales, prometen todo lo que se puede llegar a prometer para conseguir lo que le interesa, que en la mayoría de las ocasiones se trata de tener relaciones íntimas y otros favores, y para conseguirlo nos prometemos, nos casamos, y hacemos todo lo que sea necesario, y después de algún tiempo la abandonamos a la persona que le hemos jurado fidelidad, y a los hijos y a quien quiera que haga falta, hoy sobran frases que justifican todo y nos permiten quedar bien, como el famoso: “ se me ha roto el amor de tanto usarlo” “se apagó la llama” “el amor me sorprendió con otra persona” etc. etc.
 
Los animales son fieles a sus reglas e instintos según especies y razas, por eso la persona infiel es peor que cualquiera de los animales, porque utiliza la astucia y el engaño para conseguir su propósito sin que le importe las reglas de convivencia, del amor, del compromiso y de lo que haga falta, seguro que después cuando la Ley de Evolución y Progreso le pase la factura, se quejará diciendo que tiene mala suerte.
 
Yo en algunos terrenos de la vida, he sido infiel, de lo cual me arrepiento y procuro compensar con creces mis posibles agravios ocasionados, y aún todavía no he desterrado la infidelidad, sobre todo en terrenos escurridizos donde se suele disfrazar con el ropaje de las cosas bellas y hermosas de la vida y este mundo, pero estoy en el intento de verme algún día libre de la lacra que supone.
Y es todo por hoy, saludos y haced como buenamente podais.

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