Hola gente, ¿Sois
personas fieles? ¿Os gusta que los demás os sean fieles? ¿En qué consiste ser
persona fiel? Este es el tema sobre el que hoy vamos a opinar, con el propósito
de aclarar ciertos conceptos al respecto, que no deben de estar bien aprendidos
y asimilados, puesto que el comportamiento social así lo demuestra.
La fidelidad
se expresa y manifiesta en muchos frentes de la vida particular y social, y
como no podemos abarcar todos los aspectos de la misma, vamos a centrarnos en
lo afectivo, y especialmente en la pareja o cónyuges.
Y como punto
de partida vamos a ir a parar al mismo sitio de siempre, que el nivel de
fidelidad es directamente proporcional al nivel de progreso y evolución con que
cuente el Ser que mora en cada persona, y también influye la educación recibida
y la influencia del entorno.
Cuando
nuestro Ser está aún en las primeras etapas de formación espiritual, es
equivalente a un niño o un adolescente humano, y aún no tiene creada y desarrollada la
sensibilidad y el amor, y por este motivo es insensible a toda perturbación o padecer ajeno,
ya hemos comentado en numerosas ocasiones que el Amor es como el hilo conductor
que une a todos los corazones en un mismo sentir, cuando el amor aún no esta
desarrollado, por mucho que a nivel intelectual lo intentemos comprender, en el
terreno de los hechos vamos a comportamos según lo que somos, y no según
creemos que deberíamos de ser, son realidades diferentes.
Es por eso que a la
mayoría de la sociedad nos gusta y hasta exigimos fidelidad, y después nosotros
hacemos lo que nos cuadra o apetece, pero nuestra insensibilidad y falta de
amor verdadero, conceptúa de forma diferente cuando nos son infieles, a cuando
somos nosotros los infieles, cuando lo hacemos nosotros siempre encontramos una
excusa para justificar el hecho en sí y librarnos del sentimiento de culpa y
el tener que compensar el posible agravio ocasionado.
Y esta realidad ocurre cuando nuestro nivel de egoísmo
es mayor al nivel de amor, si nuestro nivel de amor fuese mayor, sentiríamos el
dolor o daño ocasionado en mayor proporción que la persona dañada, porque a
través de la conexión amorosa, compartiríamos el dolor que ella siente, mas el
de culpabilidad por ser nosotros el causante de hecho, y esta realidad evita en
todo lo posible las acciones de infidelidad, el amor reduce y hasta anula todas
las distancias, y hace posible el mágico milagro de sentir a todos y todo como
parte de nosotros mismos, de ahí el refrán: “lo que no quieras para ti, no lo
quieras para mi”.
La persona
infiel, por muy ingenua, espontánea, e interesante que nos resulte, solo le
interesa sus satisfacciones y placeres, y hará todo lo posible para conseguirlos,
sin importarle demasiado el padecimiento y daño ajeno, para eso se han
inventado las justificaciones, aunque estas sean injustificables.
Los infieles
conyugales se comportan peor que los animales, prometen todo lo que se puede
llegar a prometer para conseguir lo que le interesa, que en la mayoría de las
ocasiones se trata de tener relaciones íntimas y otros favores, y para conseguirlo nos
prometemos, nos casamos, y hacemos todo lo que sea necesario, y después de algún
tiempo la abandonamos a la persona que le hemos jurado fidelidad, y a los hijos
y a quien quiera que haga falta, hoy sobran frases que justifican todo y nos
permiten quedar bien, como el famoso: “ se me ha roto el amor de tanto usarlo” “se
apagó la llama” “el amor me sorprendió con otra persona” etc. etc.
Los animales
son fieles a sus reglas e instintos según especies y razas, por eso la persona
infiel es peor que cualquiera de los animales, porque utiliza la astucia y el
engaño para conseguir su propósito sin que le importe las reglas de
convivencia, del amor, del compromiso y de lo que haga falta, seguro que después
cuando la Ley de
Evolución y Progreso le pase la factura, se quejará diciendo que tiene mala
suerte.
Yo en algunos terrenos de la vida, he sido infiel, de lo cual me arrepiento y procuro compensar con creces mis posibles agravios ocasionados, y aún todavía no he desterrado la infidelidad, sobre todo en terrenos escurridizos donde se suele disfrazar con el ropaje de las cosas bellas y hermosas de la vida y este mundo, pero estoy en el intento de verme algún día libre de la lacra que supone.
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