Viene de la 3ª parte. Hola gentes, seguimos con el tema que aún tenemos en cuestión que es el "arte de pasarlo bien", y empezamos diciendo que una buena parte de la base en la que se apoyan las acciones bajo la influencia del error y la maldad, es porque casi todas las personas creen que cuando llegue la temida “muerte”, acabó todo, ya no hay nada más.
Desde esta perspectiva, la persona insensible a todo padecer ajeno, (en cuyo interior mora un Ser infantil o adolescente) lo que más le interesa es pasárselo lo mejor posible, en cada momento, sin tener demasiado en cuenta las consecuencias que se derivan de sus hechos, ni los perjuicios que ocasionan a su propia salud, y lo más grave, a otras personas, están seguros de que con la “muerte”, queda todo arreglado, tanto da hacer el bien o el mal.
Las personas que actúan desde este perfil, se le van acumulando males y deudas de todo tipo, que para seguir pasándoselo bien intentarán eludir, pagando y comprando a abogados, jueces, y a todo cuanto sea necesario, con tal de no enfrentarse a su propia realidad, y ser justo con sí mismo y con los demás.
Sería diferente si estas personas tuvieran plena conciencia, de que cuando llegue la muerte, solo es un proceso de cambio de condición, modalidad de vida, y de lugar de estancia, y que la vida sigue de otra forma, pero como la segunda parte de la actual existencia, en la que ineludiblemente, habremos de dar solución real, a todo lo que ha quedado pendiente, cobrar lo que nos deben y pagar de alguna forma, al que le debemos, y los sufrimientos que hemos causado a otras personas por nuestras actuaciones egoísta, tendremos que sentirlos en nuestra alma, para que tomemos conciencia real de lo que supone hacer daño al prójimo, y así nos evite el incurrir de nuevo en los mismos errores.
Intentaremos de nuevo falsear la realidad, igual que lo hicimos aquí como humanos, pero en el mundo de las almas, los trucos no funcionan, no se puede engañar a nadie, nos podemos engañar a nosotros mismos, pero solo conseguiremos alargar el tiempo y aumentar la deuda y los posibles padecimientos.
Cuando tomamos conciencia de esta realidad, nos rendimos y aceptamos nuestras deudas, nuestros males, y todo el mal en forma de daño o perturbación que hemos causado a los demás y a la propia naturaleza, y nos disponemos a quedar en paz con la Ley Divina para poder disfrutar de la Paz y del Amor verdadero, requisito imprescindible para poder pasárnoslo bien de forma auténtica y prolongada.
Pero llegado este momento, el alma endeudada, entra en un proceso que será de complicado, según sea el volumen y la gravedad de las deudas contraídas, algunas o muchas de ellas, no se pueden solucionar en el mundo de las almas, con lo que se verá obligada a volver a los mundos físicos nuevamente como persona, pero su vida estará sujeta a las condiciones precisas que le exija el cumplimiento del proceso necesario para el pago de sus deudas de su vida anterior, y restituir todo orden violado, en relación a la Ley del Amor, y resto de Leyes por las que se rige la Madre Naturaleza y el Cosmos.
Por todas estas, casi desconocidas o ignoradas razones, decíamos, líneas atrás, que el “pasárselo bien” no era cosa de risa.
Los programas de diversión que se nos ofrecen, la mayor parte de ellos guardan relación con los vicios sociales y otras actuaciones relacionadas con las costumbres, modas, tradiciones, excesos y diversos montajes, que según el criterio popular y los anuncios publicitarios (sobre todo) nos permiten pasárnoslo muy bien, pero que después de analizarlo a la luz de la lógica, la cordura y el equilibrio resultan ser:
Por parte de los que formamos la sociedad, incapacidad para ser nosotros mismos, necesitamos que nos conduzcan y nos digan cómo hemos de hacerlo todo.
Y por parte del consumismo, estrategias para vaciar los bolsillos, las carteras, los monederos y las cuentas del banco, sin que importe lo mas mínimo el bien particular y social.
Soy consciente de que mis ideas para la mayoría de las personas, suponen un auténtico disparate, pero es lo que pienso, siento, vivo y expreso, y para mí suponen la base en la que apoyo la ciencia y mecánica de la vida, antes de encontrar estos conceptos, estuve desorientado porque no entendía muchas cosas, que para mí eran muy importantes.
La búsqueda ha sido larga, pero el poder comprender a Dios, y el Amor, como eje central de todo lo que encuadra el término “vida”, y del cual emanan todas de las Leyes que conducen y controlan los procesos de la Naturaleza, y alguna cosa más; todas estas cosas significan mi más preciado tesoro, es posible que esté loco, pero si así es, es una locura maravillosa, que me permite ver y sentir la “esencia” de la Vida en sus infinitas formas de manifestación, y es también la mejor forma de pasármelo bien.
Si en verdad estamos decididos a pasarlo bien, tendremos que aprender muchas cosas, empezando por disfrutar de todo cuanto realizamos, ya sea en el hogar, en el trabajo, o en cualquier lugar o situación por la que tengamos que pasar a lo largo y ancho de nuestro diario vivir.
Las personas somos todas diferentes, y a todas nos gusta el poder pasárnoslo bien el mayor tiempo posible, algunos lo consiguen, pero una gran mayoría, solo nos llegan pequeñas porciones, que aparecen y desaparecen, sin permitirnos ejercer control sobre las mismas.
Por muchas vueltas que le demos al tema, y por mucho que nos esforcemos en ingeniar inventos y más inventos, yo creo que solo existe un sendero hacia la felicidad, y se trata de aprovechar todas las oportunidades que la Vida (física y espiritual) nos ofrece, para ejercitarnos todo cuanto nos sea posible en la teórica y práctica del Amor, y de todas y cada una de las Leyes que de Él emanan, y que son las que rigen todos los procesos necesarios para el funcionamiento de nuestra Madre Naturaleza.
Dicho sendero debe de ser muy largo, y posiblemente difícil, pero sólo durante el trayecto, iremos encontrando las piezas del puzzle que nos faltaban, y que por tal motivo sentíamos aquel vacío interior del que hablábamos al principio.
Todos somos caminantes, y aunque todos nos dirigimos a la misma meta, cada cual trazará su propio sendero, no vale seguir los pasos del que va delante o al lado, estamos aquí para hacer nuestro camino, similar a los demás caminos en el fondo, pero diferente en la forma, porque también todos somos diferentes, y tales diferencias propician cambios de rumbo.
Y voy a dar por terminado el tema, aunque quedan muchas cosas por tratar, pero hay que dejar algo por decir para los temas siguientes, porque mientras esté por este mundo, y tenga fuerzas para darle a las teclas, estaré contando historias y ofreciendo ideas, puesto que es la actividad que mas satisfacciones me aporta.
Y todo lo que conforma este y los demás escritos, solo son las ideas, pensamientos y resto de cosas que se le ocurren a ese tal. José Miranda, saludos.
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