LA DUALIDAD NOS ACOMPAÑA, DESDE QUE LLEGAMOS AQUÍ, DESDE QUE NACEMOS,
SABER GESTIONARLA ES FUNDAMENTAL PARA TENER UN BUEN EQUILIBRIO,
EMOCIONAL, ENERGÉTICO Y MENTAL A LO LARGO DE NUESTRA VIDA
Todos
tenemos miedos. Todos tenemos fantasmas que se acercan y que crecen a su
antojo alimentados por nuestros miedos. Todos somos víctimas y
verdugos. Todos ángeles y demonios.
Lo cierto es que detrás de nuestra luz están también nuestras sombras. Todo es sencillo y complejo a la vez. A
los días, en los que todo lo vemos con optimismo y claridad, le siguen
otros en los cuales no acertamos a encontrarnos bien y el equilibrio se
nos escapa entre los dedos por cualquier adversidad grande o pequeña.
La balanza se inclinará hacia lo que cada uno alimente en su interior. Si en ti está presente la queja continua te convertirás en la queja perpetua, si la negatividad es el color con el que pintas la mayoría de los cuadros de tu vida te volverás oscuro y siniestro y si dejas que el temor te atenace sin descanso comenzarás a ser la cara visible de todos tus miedos.
(La manifestación que emerge de la Fuente está basada en la dualidad, es decir, la inevitable existencia de pares de opuestos polares interconectados: hombre y mujer, belleza y fealdad, bien y mal. En todo momento deben existir a la fuerza pares de opuestos interconectados de todos los tipos posibles. El sabio acepta la dualidad, que es el fundamento mismo de la vida, y permanece anclado en la paz y la tranquilidad mientras afronta, como cualquier otra persona, el placer y el dolor que le trae la vida. La persona corriente no acepta esta dualidad ―la existencia en todo momento de opuestos interconectados― sino que persigue un elemento del par buscando la exclusión del otro y, por tanto, es infeliz. El sabio acepta la "dualidad" de la vida; la persona corriente escoge entre los opuestos interconectados y vive en la infelicidad del "dualismo".Ramesh Balsekar)
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