sábado, 16 de noviembre de 2024

¿PORQUE CUESTA TANTO ENCONTRAR PAREJA? (Por Fernán Makaroff)

 

El sueño de la mayoría de la gente es encontrar una persona especial para ser felices por toda la vida. Esto en raras ocasiones sucede, las mujeres se quejan de que no hay hombres como ellas sueñan, y muchos hombres no quieren compromiso. Ahora, lo que sucede en el plano espiritual (que es el único que en verdad importa) es algo muy distinto. Cada alma vino a esta tierra a evolucionar para encontrar a Dios. Por lo tanto, al alma no le interesa la pareja como fin personal (lo cual es el sueño del ego), sino sólo como puente para alcanzar la realización espiritual. Nada que llega se queda para siempre y el alma lo sabe. Ninguna alma está atada a otra.
Atraemos a las parejas por dos motivos: karma o afinidad.
El karma hace referencia a las relaciones donde nunca existió verdadero amor (un amor puro y sagrado como en las películas), sino que la relación fue una serie de altibajos permanentes, rutina y amor humano condicionado e imperfecto. Este tipo de relación constituye la mayoría de los casos en este planeta. Un día bien, un día mal, discusiones, apatía, infidelidades, luego momentos maravillosos y felices; luego otra discusión, luego otro momento mágico, luego otra discusión y así la relación es una mezcla permanente entre luz y oscuridad, lo cual termina cansando por completo a alguna de las partes. Si no se corta a tiempo, es lo que se denomina una relación tóxica: ambos se quedan por necesidad y no por amor.
En las relaciones karmáticas, el otro llega a tu vida para ayudarte a ver lo que todavía no sanaste y así liberarte de tus heridas más profundas, las cuales te impiden realizar tu Ser y consolidar tu autoestima. El otro (no importa cuán negativo sea o qué te hizo) cumple la función de ángel o despertador: te muestra tu oscuridad, lo que antes estaba en tu inconsciente y no podías ver. Gracias al otro uno tiene la oportunidad de limpiar su karma y avanzar hacia su meta divina.
La afinidad se refiere a la atracción de almas que están en una misma frecuencia y que en muchos casos se conocían de otras vidas. Se siente un *amor inmenso por el otro que no tiene explicación y este amor es incondicional* (nunca termina). Estos seres no se atraen sólo por karma (para sanar), sino para compartir un camino juntos de amor y felicidad. Las heridas se activan, se cometen errores y juntos crecen, pero la gran diferencia con las relaciones karmáticas es que la *luz predomina sobre la oscuridad*. Los momentos maravillosos son muchos y los momentos malos pocos. Juntos se ayudan en todos los ámbitos de la vida a través de la escucha, el compromiso y el infinito amor que sienten el uno por el otro.
Entonces volvemos a la pregunta: *¿Por qué cuesta tanto encontrar pareja?* No es que cueste, sino que la Vida sólo te envía lo que estás preparado para recibir. Si tienes muchas heridas sin sanar y tu autoestima está débil, atraerás a alguien similar a ti, y si tu autoestima está sana, también llegará un ser de vibración similar. Como la mayoría de la gente acusa al otro en vez de aprovechar a través de los años y de las relaciones karmáticas la grandiosa oportunidad de evolucionar y perfeccionarse a través del dolor y la conciencia, ese karma continúa latente en su interior y vuelven a atraer la misma clase de personas una y otra vez, sin entender por qué y además culpando al otro de sus propios fracasos. Finalmente se cierran y se quedan solas por miedo a volver a salir heridas, o bien empiezan una relación llevando a cuestas la carga del pasado no resuelto en su interior.
Aquellos que afirman que les cuesta encontrar pareja es sólo porque aún no pueden ver su oscuridad. ¡¡Imagina lo fácil que es para Dios cruzar en tu camino a alguien para ti!!
El Ser que está en la luz (aquel que ya pasó por todos estos procesos) no busca ni necesita pareja, y sin embargo, tampoco tiene miedo de tener una nueva relación. Simplemente vive y permanece abierto a lo que Dios le envíe. Si no le envía nada, será feliz por siempre solo o sola, y si le envía, será feliz también.
En cambio la persona común sin conciencia espiritual, sigue soñando con encontrar el amor de su vida en vez de aprovechar el tiempo para sanar su corazón, enamorarse de sí misma y así estar preparada – si está en los planes divinos -, para atraer en algún momento un ser de vibración pura para acompañarse mutuamente en este viaje hacia la luz.
La verdad duele, pero te despierta.
Fernán Makaroff
Libérate

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