El
sueño de la mayoría de la gente es encontrar una persona especial para
ser felices por toda la vida. Esto en raras ocasiones sucede, las
mujeres se quejan de que no hay hombres como ellas sueñan, y muchos
hombres no quieren compromiso. Ahora, lo que sucede en el plano
espiritual (que es el único que en verdad importa) es algo muy distinto.
Cada alma vino a esta tierra a evolucionar para encontrar a Dios. Por
lo tanto, al alma no le interesa la pareja como fin personal (lo cual es
el sueño del ego), sino sólo como puente para alcanzar la realización
espiritual. Nada que llega se queda para siempre y el alma lo sabe.
Ninguna alma está atada a otra.
Atraemos a las parejas por dos motivos: karma o afinidad.
El
karma hace referencia a las relaciones donde nunca existió verdadero
amor (un amor puro y sagrado como en las películas), sino que la
relación fue una serie de altibajos permanentes, rutina y amor humano
condicionado e imperfecto. Este tipo de relación constituye la mayoría
de los casos en este planeta. Un día bien, un día mal, discusiones,
apatía, infidelidades, luego momentos maravillosos y felices; luego otra
discusión, luego otro momento mágico, luego otra discusión y así la
relación es una mezcla permanente entre luz y oscuridad, lo cual termina
cansando por completo a alguna de las partes. Si no se corta a tiempo,
es lo que se denomina una relación tóxica: ambos se quedan por necesidad
y no por amor.
En
las relaciones karmáticas, el otro llega a tu vida para ayudarte a ver
lo que todavía no sanaste y así liberarte de tus heridas más profundas,
las cuales te impiden realizar tu Ser y consolidar tu autoestima. El
otro (no importa cuán negativo sea o qué te hizo) cumple la función de
ángel o despertador: te muestra tu oscuridad, lo que antes estaba en tu
inconsciente y no podías ver. Gracias al otro uno tiene la oportunidad
de limpiar su karma y avanzar hacia su meta divina.
La
afinidad se refiere a la atracción de almas que están en una misma
frecuencia y que en muchos casos se conocían de otras vidas. Se siente
un *amor inmenso por el otro que no tiene explicación y este amor es
incondicional* (nunca termina). Estos seres no se atraen sólo por karma
(para sanar), sino para compartir un camino juntos de amor y felicidad.
Las heridas se activan, se cometen errores y juntos crecen, pero la gran
diferencia con las relaciones karmáticas es que la *luz predomina sobre
la oscuridad*. Los momentos maravillosos son muchos y los momentos
malos pocos. Juntos se ayudan en todos los ámbitos de la vida a través
de la escucha, el compromiso y el infinito amor que sienten el uno por
el otro.
Entonces
volvemos a la pregunta: *¿Por qué cuesta tanto encontrar pareja?* No es
que cueste, sino que la Vida sólo te envía lo que estás preparado para
recibir. Si tienes muchas heridas sin sanar y tu autoestima está débil,
atraerás a alguien similar a ti, y si tu autoestima está sana, también
llegará un ser de vibración similar. Como la mayoría de la gente acusa
al otro en vez de aprovechar a través de los años y de las relaciones
karmáticas la grandiosa oportunidad de evolucionar y perfeccionarse a
través del dolor y la conciencia, ese karma continúa latente en su
interior y vuelven a atraer la misma clase de personas una y otra vez,
sin entender por qué y además culpando al otro de sus propios fracasos.
Finalmente se cierran y se quedan solas por miedo a volver a salir
heridas, o bien empiezan una relación llevando a cuestas la carga del
pasado no resuelto en su interior.
Aquellos
que afirman que les cuesta encontrar pareja es sólo porque aún no
pueden ver su oscuridad. ¡¡Imagina lo fácil que es para Dios cruzar en
tu camino a alguien para ti!!
El Ser que está en la luz (aquel que ya pasó por todos estos procesos)
no busca ni necesita pareja, y sin embargo, tampoco tiene miedo de tener
una nueva relación. Simplemente vive y permanece abierto a lo que Dios
le envíe. Si no le envía nada, será feliz por siempre solo o sola, y si
le envía, será feliz también.
En
cambio la persona común sin conciencia espiritual, sigue soñando con
encontrar el amor de su vida en vez de aprovechar el tiempo para sanar
su corazón, enamorarse de sí misma y así estar preparada – si está en
los planes divinos -, para atraer en algún momento un ser de vibración
pura para acompañarse mutuamente en este viaje hacia la luz.
La verdad duele, pero te despierta.
Fernán Makaroff
Libérate
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