Viene
de la 2ª parte. Hace
ya algún tiempo que dedico algo de mi tiempo al análisis y intentar
comprender
todo lo relacionado con los vicios y malas costumbres, y mis
conclusiones son que aportar, ni en
salud ni en felicidad no aportan nada, porque los efectos adversos y
perjudiciales, son seguros, y superan en alta proporción a las posibles
ventajas, si es que las hay, pero cuando somos muy jóvenes necesitamos
que nos acepten en un grupo o círculo y hacemos todo aquello que creemos
que obra a favor de la aceptación, y para avalar lo que estoy
exponiendo, voy a narrar un poquito de mi historia viciosa.
En
todo existe un principio y un porqué, cuando yo entraba en mi adolescencia, por aquellos mundos rurales
existía un falso concepto popular, y se
trataba que parte de lo que diferenciaba a un chaval de un hombre, era que el
hombre fumaba, bebía, blasfemaba y decía palabrotas o los famosos “tacos”,
cuando un mozo empezaba a practicar todas estas cosas, se decía que ya empezaba a
comportarse como un hombre, esto en la actualidad suena muy mal, sería un despropósito pero era real en aquellos tiempos y el medio rural
en el que yo nací y me crié.
Recuerdo
la primera vez que me dieron a beber vino, fue horrible, pero tenía que
disimular y decir que me gustaba, porque de lo contrario creerían que era un
blandengue y un afeminado, mi cuerpo lo rechazaba y me lo pasaba fatal después de
beber, pero había que estar al “loro” y hacer como “Tomás y los demás” y como
“Vicente y resto de la gente”.
Cuando
me dieron a beber coñac, aquello fue verdaderamente horrible, pero había que
acostumbrarse porque el nombramiento de hombre lo exigía.
Y
llegó el día en que un vecino me dijo: Tienes que aprender a fumar, y me lió un
“petardo” de un tabaco a granel que se usaba por aquellos tiempos, aquello más
que petardo resultó ser un cartucho de dinamita, me revolvió todo el cuerpo y
empecé a vomitar y durante un par de días estuve fatal, pero decían que era
normal que ocurriera eso, que tenía que seguir practicando porque de lo
contrario, nunca lo conseguiría.
A
fuerza de soportar el mal que causan dichas prácticas, el organismo se termina
habituando, y cuando se ejerce durante un largo tiempo, se crea una necesidad y
una dependencia, física y psicológica, y a partir de ahí, ya tenemos el vicio
creado e instalado, y nos obligará a practicar lo que obra en contra de nuestra salud,
nuestra economía, nuestro ánimo, nuestras relaciones, etc., y si algún día
decidimos abandonar el dichoso vicio, la cosa no es del todo fácil, é incluso
hay quien no lo consigue.
Aún
en los tiempos actuales existe dichos y frases como: De algo hay que morir, no
me interesa ser el muerto mas sano del cementerio, el que no bebe vino, el
diablo se lo lleva por otro camino, y muchos otros que invitan a seguir conectados a los dichosos y perjudiciales vicios.
La
mayor parte de los vicios se crean a partir de un error psicológico, de un
defecto, de algo incorrecto, que por ignorancia, inmadurez egoísmo, etc., se le
da curso, creyendo que aporta algún beneficio en algún sentido, o nos
proporciona algún tipo de placer o satisfacción momentánea, y en la ignorancia,
o haciendo oídos sordos, estamos hipotecando nuestra salud y futuro, creando
necesidades o dependencias innecesarias y absurdas, que obrarán en perjuicio de
nuestra salud y de nuestra felicidad y nos conducen a alguna forma de padecimiento.
Yo escuché a algunas personas decir que
el fumar lo encontraban muy elegante, y le daba un toque de distinción, tanto al
hombre como a la mujer, y yo después de haber sido fumador durante treinta años
añado, que he visto a personas con los pulmones desechos, conectados a una
máquina, o una bombona de oxigeno para poder seguir con vida, y este tipo de
situaciones y circunstancias no creo que contribuyan con la felicidad de nadie,
y ese toque de elegancia o distinción en el caso de que sea cierto que existe,
que yo no lo veo ni lo creo, ¿A que precio se termina pagando?.
Siempre
que se hace algún tipo de adquisición, práctica, o incorporamos algo a nuestra
vida, lo primero es saber su utilidad, ventajas e inconvenientes, si lo
necesitamos, y el precio a pagar, existen casos en la historia en que las
personas paguemos grandes sumas de dinero u otros valores por la adquisición de cosas que apenas eran
relevantes ni tenían importancia, obedecían mas bien a la fascinación o
fantasía del momento, y a costumbres y hábitos sociales promovidos muchos de ellos por el consumismo.
Aunque
lo que estamos narrando parece que no guarda relación con el dolor, en la
realidad toda acción o practica que se ejerce bajo la influencia del error o egoísmo,
conduce a algún tipo de daño, agravio o perturbación, y por tanto puede conducirnos
a padecer algún tipo de dolor.
Cuando
hablamos de vicios, no solo nos referimos al beber, fumar, al juego, etc., el
vicio en sí, es todo lo que excede los límites de su correcto uso o aplicación,
o se practica con más frecuencia de lo natural, y como consecuencia se va
produciendo un desequilibrio aumentando niveles por encima de lo necesario
en alguna dirección o sentido, y al contrario.
Existen
las llamadas buenas costumbres y tradiciones, que es todo lo que se ejerce de
forma periódica y obra a favor del bien propio y común, y también las malas
costumbres y tradiciones creadas a partir de estados de ignorancia,
convencionalismos, falsas creencias, intereses diversos etc., y suelen traer
como consecuencias, gastos de recursos y tiempo inútiles y situaciones
complicadas y dolorosas.
Las
costumbres y tradiciones no constituyen una realidad inamovible en el paso del
tiempo, caminan paralelas a la moral, y ética, y es muy variable dependiendo del lugar,
la época, cultura, religión, civilización, etc., lo que es moral en un lugar o
país, puede ser inmoral en otro, por eso no es algo de importancia universal o
relevante.
Y
antes de convertir una práctica o hecho en costumbre, es conveniente analizarlo
y averiguar si en verdad es de nuestro interés, no importa que lo practiquen
los demás, porque un porcentaje muy elevado de personas, si es costumbre o
tradición hacer algo, lo hacen y punto, no analizan sus efectos y
consecuencias, y que duda cabe que una mala costumbre puede ser productora de
inconvenientes o dolor en cualquiera de sus formas.
La
mayor parte de los vicios guardan relación con la ignorancia y el egoísmo, y
ejercen un poder de subyugación sobre la voluntad de la persona, situándose en
orden prioritario, é incluso sobre la alimentación y artículos de primera
necesidad, la persona muy viciada y de pocos recursos, primero atiende los
vicios y después si queda, atiende el resto, es obvio que esta forma de
proceder conduce a la enfermedad y a la miseria, la consecuencia es el padecer,
sufrir y el vivenciar diversos tipos de enfermedad y dolor. Continúa en la 4ª parte. Saludos.
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