Viene de la 4ª parte. Otro
de los placeres naturales nos lo trae la práctica del sexo, pero como ocurre con todo,
dentro de los límites de su correcto uso, como es la reproducción y el
intercambio y mezcla de energías físicas, psíquicas, magnéticas, afectivas,
etc. dicha mezcla da lugar a una reacción electro-psíquica creando un campo
magnético que actúa como fuerza de cohesión, haciendo posible el milagro de que
dos personas se puedan sentir como una sola, dicho campo magnético rodea a la
pareja protegiéndola y velando por la unión.
Todo
lo que acabo de exponer forma parte del orden cósmico, y los programas que la
propia naturaleza emplea para dar continuidad a la vida, y proteger y conservar
a las parejas, porque sin ellas la vida se extinguiría en muchas de sus
formas.
Cuando
uno de los componentes de la pareja practica sexo con otra
persona, el campo magnético y otras energías de unión que rodeaba a la
pareja se ve agredido y se produce una confrontación de energías, se
desequilibra el conjunto,
la magia en parte desaparece, y algunas de las fuerzas de la naturaleza
dejan de prestar su apoyo
porque al llegar una tercera persona, dejó de ser pareja y de formar un
conjunto armónico, y pasó a ser una mezcla sin rumbo definido,
desorientado y
en contradicción con las fuerzas de la propia naturaleza.
Cuando
utilizamos el sexo, solo y exclusivamente como un medio de obtener placer, sin
que primen otros valores afectivos y espirituales, conduce a la degeneración
personal, y degradación y profanación de algo tan natural y sagrado a la vez
como es el medio que la naturaleza nos dio para reproducirnos y así poder venir a este mundo y
sentir la vida con todas sus maravillas y posibilidades en nosotros, y dar
continuidad a la misma para el bien de toda La Creación.
La
práctica del sexo es un acto de magia, conlleva amor, cariño, respeto, confianza, libertad,
valoración, entrega, responsabilidad, placer, etc., si solo cogemos el placer,
y del resto no queremos saber nada, en principio solo disfrutaremos de un
pequeño porcentaje de lo que el conjunto supone, y al faltar el principio anímico, espiritual y
fundamento de su realidad y existencia, y todo lo vello y hermoso que rodea
y protege el acontecimiento, genera un magnetismo mórbido que se adhiere a los practicantes, y
los embrutece y degrada, en algunos casos por debajo de la condición de algunos
animales, causa y origen de algunos casos de obsesos, violadores, pederastas, pedófilos etc.
En
estos tiempos tan modernos, parece ser que el único motivo por el que estamos
en este mundo, es para pasárselo bien de forma continuada, haciendo solo lo que
nos gusta y apetece, discriminando o apartando de nuestra vida, todo aquello
que no nos conviene ni contribuye con nuestros gustos y propósitos, yo en
tiempos pasados también lo creía así, pero la voz de mi consciencia y el poder
de la observación, me confirmaban día a día, que lo auténtico de la vida iba
por otros derroteros o caminos, y de ahí mi interés por la búsqueda de lo más parecido a la
verdad de las cosas.
Mis
conclusiones al día de hoy, es que la vida de cada cual es como un
conjunto
indivisible, y todo cuanto la conforma hay que vivirlo, a veces
disfrutando, y otras veces no se disfruta pero si se comprende y acepta
en aras del equilibrio y la compensación tampoco se padece porque la
comprensión nos proporciona todo cuanto necesitamos para vivir cualquier
evento sin que nos produzca padecimiento, y dando solución a lo que hay
que solucionar, y ejecución a lo
ejecutable, comprendiendo, aceptando y amando lo que tenemos, aunque se
trate
de situaciones dolorosas transitorias, y manteniendo en alza el afán de
mejora y superación, en
cualquier sentido o condición, y esta forma de actuar, creo que es, la
que mas
posibilidades ofrece de vivir en armonía y felicidad.
Vamos
a ir resumiendo para quedarnos con la síntesis de todo lo que pretendemos dejar
claro a través de este escrito, la
vida de cada persona es equiparable a un curso de formación, el curso está
compuesto por lecciones de teórica, prácticas, evaluaciones etc.
El
solventar de forma favorable las circunstancias, situaciones y los problemas que se nos presentan, nos darán el
título del aprobado, y el paso al curso siguiente, cuando estamos en clase en
teórica, o en el taller en prácticas, hemos de estar interesados, atentos y
concentrados en la labor que nos ocupa, y cuando llegue la hora del recreo,
jugamos y nos divertimos, para dar descanso a nuestra mente y aliviar
tensiones.
Si
cuando estamos en clase o en prácticas, nos ponemos a jugar y a divertirnos, o
a hacer lo que nos produce placer o nos venga en gana, estaremos perdiendo el tiempo, y posiblemente
molestando a los demás, hay un tiempo para cada cosa, y la vida, precisamente,
no es un juego de niños, es algo muy serio y trascendental, y estrictamente
necesario para el desarrollo, personal, anímico y espiritual.
La
vida, a lo largo de cada día, de cada semana, cada mes, cada año, cada etapa,
etc., nos trae un poco de todo para mantener un equilibrio en conjunto, todo
cuanto nos trae es importante, y a todo hemos de hacer frente, ya sea para
disfrutar, para padecer, o para dar solución o ejecución, todo es importante
para nuestro curso de formación, no fraccionemos el curso para coger lo que nos
gusta y divierte, y el resto no le atendemos, porque caminamos al suspenso o al
fracaso, cuando toque teórica, vamos a teórica con interés, entusiasmo, alegría
y el máximo de concentración, cuando toque prácticas, igual, y cuando toque
recreo, jugamos, nos divertimos, y nos lo pasamos bien, pero aceptemos todas
las facetas de las que se compone el curso, o lo que es lo mismo, nuestra
querida vida.
El
placer natural, sano, equilibrado y dentro de los límites de su correcto uso,
con sus márgenes de tolerancia, es muy
necesario y actúa como un medio de compensación de energías y desarmonias
propias de la vida y sus diferentes etapas y niveles de progreso, y restaurador
por su acción balsámica y alibio de tensiones producidas por los niveles
de dificultad que cada día se nos presentan, y también constituye el condimento
que adereza, hacia la dulzura, o el picante, o lo salado, sabrosura o cualquier otro
sabor, los manjares de los que se alimenta nuestra personalidad, nuestra alma,
y el espíritu puede que también se ponga contentillo.
Y
el dolor es estrictamente necesario, como el mensajero que nos informa de todo
cambio que se produce en el conjunto de nuestra persona, y que lleve asociado
posibilidades de daño, perturbaciones varias, desequilibrios, etc., con riesgo
de dañar o perder la salud, y como
vigilante durante los procesos de restauración, porque en tanto un daño no haya
sido restaurado por completo, no nos abandona, y nos avisa del límite de uso
del miembro o parte dañada.
Y doy por terminado el tema afirmando que todo lo expuesto solo son mis ideas y conceptos al día de hoy, un saludo.
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