lunes, 11 de noviembre de 2024

SOBRE EL PLACER Y EL DOLOR 5ª Parte (Por José Miranda)

 

 Viene de la 4ª parte.    Otro de los placeres naturales nos lo trae la práctica del sexo, pero como ocurre con todo, dentro de los límites de su correcto uso, como es la reproducción y el intercambio y mezcla de energías físicas, psíquicas, magnéticas, afectivas, etc. dicha mezcla da lugar a una reacción electro-psíquica creando un campo magnético que actúa como fuerza de cohesión, haciendo posible el milagro de que dos personas se puedan sentir como una sola, dicho campo magnético rodea a la pareja protegiéndola y velando por la unión.
 
Todo lo que acabo de exponer forma parte del orden cósmico, y los programas que la propia naturaleza emplea para dar continuidad a la vida, y proteger y conservar a las parejas, porque sin ellas la vida se extinguiría en muchas de sus formas.
 
Cuando uno de los componentes de la pareja practica sexo con otra persona, el campo magnético y otras energías de unión que rodeaba a la pareja se ve agredido y se produce una confrontación de energías, se desequilibra el conjunto, la magia en parte desaparece, y algunas de las fuerzas de la naturaleza dejan de prestar su apoyo porque al llegar una tercera persona, dejó de ser pareja y de formar un conjunto armónico, y pasó a ser una mezcla sin rumbo definido, desorientado y en contradicción con las fuerzas de la propia naturaleza.
 
 Cuando utilizamos el sexo, solo y exclusivamente como un medio de obtener placer, sin que primen otros valores afectivos y espirituales, conduce a la degeneración personal, y degradación y profanación de algo tan natural y sagrado a la vez como es el medio que la naturaleza nos dio para reproducirnos y así poder venir a este mundo y sentir la vida con todas sus maravillas y posibilidades en nosotros, y dar continuidad a la misma para el bien de toda La Creación.
 
La práctica del sexo es un acto de magia, conlleva amor, cariño, respeto, confianza, libertad, valoración, entrega, responsabilidad, placer, etc., si solo cogemos el placer, y del resto no queremos saber nada, en principio solo disfrutaremos de un pequeño porcentaje de lo que el conjunto supone, y al faltar el principio anímico, espiritual y fundamento de su realidad y existencia, y todo lo vello y hermoso que rodea y protege el acontecimiento, genera un magnetismo mórbido que se adhiere a los practicantes, y los embrutece y degrada, en algunos casos por debajo de la condición de algunos animales, causa y origen de algunos casos de obsesos, violadores, pederastas, pedófilos etc.
 
En estos tiempos tan modernos, parece ser que el único motivo por el que estamos en este mundo, es para pasárselo bien de forma continuada, haciendo solo lo que nos gusta y apetece, discriminando o apartando de nuestra vida, todo aquello que no nos conviene ni contribuye con nuestros gustos y propósitos, yo en tiempos pasados también lo creía así, pero la voz de mi consciencia y el poder de la observación, me confirmaban día a día, que lo auténtico de la vida iba por otros derroteros o caminos, y de ahí mi interés por la búsqueda de lo más parecido a la verdad de las cosas.
 
Mis conclusiones al día de hoy, es que la vida de cada cual es como un conjunto indivisible, y todo cuanto la conforma hay que vivirlo, a veces disfrutando, y otras veces no se disfruta pero si se comprende y acepta en aras del equilibrio y la compensación tampoco se padece porque la comprensión nos proporciona todo cuanto necesitamos para vivir cualquier evento sin que nos produzca padecimiento, y dando solución a lo que hay que solucionar, y ejecución a lo ejecutable, comprendiendo, aceptando y amando lo que tenemos, aunque se trate de situaciones dolorosas transitorias, y manteniendo en alza el afán de mejora y superación, en cualquier sentido o condición, y esta forma de actuar, creo que es, la que mas posibilidades ofrece de vivir en armonía y felicidad.
 

Vamos a ir resumiendo para quedarnos con la síntesis de todo lo que pretendemos dejar claro a través de este escrito, la vida de cada persona es equiparable a un curso de formación, el curso está compuesto por lecciones de teórica, prácticas, evaluaciones etc.

El solventar de forma favorable las circunstancias, situaciones y los problemas que se nos presentan, nos darán el título del aprobado, y el paso al curso siguiente, cuando estamos en clase en teórica, o en el taller en prácticas, hemos de estar interesados, atentos y concentrados en la labor que nos ocupa, y cuando llegue la hora del recreo, jugamos y nos divertimos, para dar descanso a nuestra mente y aliviar tensiones.

Si cuando estamos en clase o en prácticas, nos ponemos a jugar y a divertirnos, o a hacer lo que nos produce placer o nos venga en gana, estaremos perdiendo el tiempo, y posiblemente molestando a los demás, hay un tiempo para cada cosa, y la vida, precisamente, no es un juego de niños, es algo muy serio y trascendental, y estrictamente necesario para el desarrollo, personal, anímico y espiritual.
 
La vida, a lo largo de cada día, de cada semana, cada mes, cada año, cada etapa, etc., nos trae un poco de todo para mantener un equilibrio en conjunto, todo cuanto nos trae es importante, y a todo hemos de hacer frente, ya sea para disfrutar, para padecer, o para dar solución o ejecución, todo es importante para nuestro curso de formación, no fraccionemos el curso para coger lo que nos gusta y divierte, y el resto no le atendemos, porque caminamos al suspenso o al fracaso, cuando toque teórica, vamos a teórica con interés, entusiasmo, alegría y el máximo de concentración, cuando toque prácticas, igual, y cuando toque recreo, jugamos, nos divertimos, y nos lo pasamos bien, pero aceptemos todas las facetas de las que se compone el curso, o lo que es lo mismo, nuestra querida vida.
 
El placer natural, sano, equilibrado y dentro de los límites de su correcto uso, con sus márgenes de tolerancia,  es muy necesario y actúa como un medio de compensación de energías y desarmonias propias de la vida y sus diferentes etapas y niveles de progreso, y restaurador por su acción balsámica y alibio de tensiones producidas por los niveles de dificultad que cada día se nos presentan, y también constituye el condimento que adereza, hacia la dulzura, o el picante, o lo salado, sabrosura o cualquier otro sabor, los manjares de los que se alimenta nuestra personalidad, nuestra alma, y el espíritu puede que también se ponga contentillo.
 
Y el dolor es estrictamente necesario, como el mensajero que nos informa de todo cambio que se produce en el conjunto de nuestra persona, y que lleve asociado posibilidades de daño, perturbaciones varias, desequilibrios, etc., con riesgo de dañar o perder la salud, y como vigilante durante los procesos de restauración, porque en tanto un daño no haya sido restaurado por completo, no nos abandona, y nos avisa del límite de uso del miembro o parte dañada.
 
Y doy por terminado el tema afirmando que todo lo expuesto solo son mis ideas y conceptos al día de hoy, un saludo.

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