El alma es como un libro abierto.
En efecto el alma se compone de grandes historias, experiencias, sucesos todos necesarios para nuestra evolución espiritual y quedan ahi plasmadas para recordarlas y no repetir algunas y otras nos ayudan a pulir nuestra alma al tenerlas presente.
Escribamos a diario y en todo momento las mejores experiencias en nuestro libro del alma y dejemos que aquellos seres valiosos también aporten el más bello prólogo que enriquezca y alimente el semblante de nuestro ser.
Así, tal cual sucede cuando se recibe un abrazo que alimenta el alma, recordemos que los brazos son extensiones del alma, por eso cuando se da un abrazo, es como escribir un poema en la piel.
No dejemos de escribir en nuestro libro del alma, así un día completaremos nuestra tarea espiritual asignada en esta vida. GML.
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