Hola! ¿Qué tal estas?, yo estoy “casi bien”, y digo “casi”, porque para sentirme completamente bien, tendría que ser perfecto en todo y por todo, y eso que yo sepa está lejos de cumplirse, en este planeta no existe porque todos estamos asistiendo a la escuela de formación espiritual, y ello indica que nos queda mucho por aprender y superar.
Pienso que en
tanto exista en nosotros algo de ignorancia, egoísmo, envidia, vicios,
defectos y demás familia, no podemos aspirar a sentirnos completamente
bien de forma continuada.
En el intento de conocer y controlar algunos aspectos más de nuestra vida, vamos a versar hoy sobre el término información,
a lo largo de la exposición del tema, apreciaremos que aunque todos
sabemos de qué se trata, siempre hay algunos aspectos muy importantes en
los que no habíamos reparado, y que el conocerlos e incorporarlos en
nuestros aspectos del saber, nos puede brindar algunas posibilidades de
control de nuestras reacciones y otras manifestaciones, y aspirar a ser
un poquito mas felices, por intentarlo que no quede.
Y
por supuesto que todo lo que exprese este escrito, solo se trata de mis
ideas y conceptos, si algo te vale, muy bien, y si no es lo tuyo no te
compliques, que aunque la vida es una escuela de aprendizaje y
capacitación, también hay que vivirla y disfrutarla, y en ningún caso
complicarla, tengamos siempre presente que todas las personas somos
diferentes, y lo que para uno es una realidad, para otro puede que sea
diferente, é incluso al contrario, y cada cual posee su verdad
particular determinada por su única y exclusiva forma de ser que le
sitúa en un ángulo de visión, percepción y concepto diferente al resto.
El
significado del término “información” es de una amplitud casi sin
límites, pues todo lo que percibimos a través de nuestros cinco sentidos
(desde afuera hacia nosotros) no deja de ser información procedente del
mundo exterior, y todo lo referente a pensamientos, sentimientos y
resto de actividades mentales y afectivas que se producen en nuestro
interior, y se manifiestan de nosotros hacia afuera, también es
información procedente de nuestro mundo interno.
Hemos
de tener siempre muy presente, que una cosa es lo que yo soy, y otra la
información que recibo del mundo externo, o la que yo emito procedente
de mi mundo interno, y digo esto porque muchas de las veces nos llega
una información y en vez de analizarla y reaccionar después, nos lo
tomamos de forma muy personal, y nos sentimos alagados u ofendidos, é
incluso lastimados y heridos ya de entrada, sin pararnos un instante a
analizar su contenido, origen y el fin que se persigue, reaccionamos de
forma automática, por instinto, por costumbre o porque así lo hemos
aprendido en nuestro entorno o en la calle, etc., la información que
recibo, solo es eso, “información”, como yo reaccione o actúe es otra
cosa, un mal puedo convertirlo en un bien, y al revés, pero el resultado
nunca depende de la información y sus características, depende de mi
reacción y actuación.
El
responsable de la información es el que la emite, y el responsable de
mis reacciones y actuaciones, soy yo, no vale decir, yo he reaccionado
así porque me ha dicho esto o aquello, porque de esta manera nos
comportamos como simples marionetas, que nos moveremos en un sentido u
otro, dependiendo del hilo del que tiren obedeciendo a la voluntad,
proyectos o conveniencias de los demás.
Y
otra realidad es que cualquier tipo de información no trae libro de
instrucciones que nos indique u obligue como hemos de reaccionar y
actuar frente a la misma, contemplando la vida como una escuela, las
impresiones o información son como el examen o evaluación del día o el momento, y de
nuestra forma de resolver, depende el resultado con el aprobado o
suspenso.
Por
ejemplo, si alguien nos insulta automáticamente nos sentimos ofendidos,
lastimados incluso heridos, dependiendo de cómo sea el insulto, y hay
un dicho que dice: “la mejor defensa es un buen ataque” ¿has ofendido a
mi madre? ¡Pues yo ofendo a la tuya y al resto de tu familia, para que
aprendas!.
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