lunes, 17 de marzo de 2025

SOBRE LA INFORMACIÓN 1ª Parte (Por José Miranda)

 

 Hola! ¿Qué tal estas?, yo estoy “casi bien”, y digo “casi”, porque para sentirme completamente bien, tendría que ser perfecto en todo y por todo, y eso que yo sepa está lejos de cumplirse, en este planeta no existe porque todos estamos asistiendo a la escuela de formación espiritual, y ello indica que nos queda mucho por aprender y superar.

Pienso que en tanto exista en nosotros algo de ignorancia, egoísmo, envidia, vicios, defectos y demás familia, no podemos aspirar a sentirnos completamente bien de forma continuada.
 
En el intento de conocer y controlar algunos aspectos más de nuestra vida, vamos a versar hoy sobre el término información, a lo largo de la exposición del tema, apreciaremos que aunque todos sabemos de qué se trata, siempre hay algunos aspectos muy importantes en los que no habíamos reparado, y que el conocerlos e incorporarlos en nuestros aspectos del saber, nos puede brindar algunas posibilidades de control de nuestras reacciones y otras manifestaciones, y aspirar a ser un poquito mas felices, por intentarlo que no quede.
 
Y por supuesto que todo lo que exprese este escrito, solo se trata de mis ideas y conceptos, si algo te vale, muy bien, y si no es lo tuyo no te compliques, que aunque la vida es una escuela de aprendizaje y capacitación, también hay que vivirla y disfrutarla, y en ningún caso complicarla, tengamos siempre presente que todas las personas somos diferentes, y lo que para uno es una realidad, para otro puede que sea diferente, é incluso al contrario, y cada cual posee su verdad particular determinada por su única y exclusiva forma de ser que le sitúa en un ángulo de visión, percepción y concepto diferente al resto.
 
El significado del término “información” es de una amplitud casi sin límites, pues todo lo que percibimos a través de nuestros cinco sentidos (desde afuera hacia nosotros) no deja de ser información procedente del mundo exterior, y todo lo referente a pensamientos, sentimientos y resto de actividades mentales y afectivas que se producen en nuestro interior, y se manifiestan de nosotros hacia afuera, también es información procedente de nuestro mundo interno.
 
Hemos de tener siempre muy presente, que una cosa es lo que yo soy, y otra la información que recibo del mundo externo, o la que yo emito procedente de mi mundo interno, y digo esto porque muchas de las veces nos llega una información y en vez de analizarla y reaccionar después, nos lo tomamos de forma muy personal, y nos sentimos alagados u ofendidos, é incluso lastimados y heridos ya de entrada, sin pararnos un instante a analizar su contenido, origen y el fin que se persigue, reaccionamos de forma automática, por instinto, por costumbre o porque así lo hemos aprendido en nuestro entorno o en la calle, etc., la información que recibo, solo es eso, “información”, como yo reaccione o actúe es otra cosa, un mal puedo convertirlo en un bien, y al revés, pero el resultado nunca depende de la información y sus características, depende de mi reacción y actuación.
 
El responsable de la información es el que la emite, y el responsable de mis reacciones y actuaciones, soy yo, no vale decir, yo he reaccionado así porque me ha dicho esto o aquello, porque de esta manera nos comportamos como simples marionetas, que nos moveremos en un sentido u otro, dependiendo del hilo del que tiren obedeciendo a la voluntad, proyectos o conveniencias de los demás.
 
Y otra realidad es que cualquier tipo de información no trae libro de instrucciones que nos indique u obligue como hemos de reaccionar y actuar frente a la misma, contemplando la vida como una escuela, las impresiones o información son como el examen o evaluación del día o el momento, y de nuestra forma de resolver, depende el resultado con el aprobado o suspenso.
 
Por ejemplo, si alguien nos insulta automáticamente nos sentimos ofendidos, lastimados incluso heridos, dependiendo de cómo sea el insulto, y hay un dicho que dice: “la mejor defensa es un buen ataque” ¿has ofendido a mi madre? ¡Pues yo ofendo a la tuya y al resto de tu familia, para que aprendas!.
 
La ignorancia y el egoísmo manifestándose a través de la arrogancia, prepotencia, envidia, celos, miedo, complejos, etc., nos hacen sentir en ocasiones la necesidad de defendernos, dañar, agredir, perjudicar, manipular, enredar, etc.  Continua en la 2ª parte  Saludos.

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