Para
poder liberarnos del miedo que sentimos, primero debemos ser
conscientes, en el presente (el aquí y ahora), que estamos sintiendo
miedo. Una vez somos conscientes de nuestro miedo, no debemos reprimirlo
o resistirnos a él, tampoco debemos negarlo, sino que debemos sentirlo,
reconocerlo, darle la bienvenida y abrazarlo.
Cuando
sentimos miedo y somos conscientes de él ("sé que tengo miedo"), le
decimos: "Hola miedo, sé que estás ahí, no te preocupes, voy a cuidar de
ti".
Cuando
decimos estas palabras, estamos abrazando nuestro miedo, igual que una
madre abraza a su bebé cuando está llorando. Literalemente lo
visualizamos como un BEBE que busca AMOR.
Y
en este momento, transformamos la energía del miedo en energía de amor y
compasión, y el miedo desaparece. Lo hacemos por 5, 10, 20 minutos,
cuanto sea necesario; dejemos que nuestro corazón mande.
Lo
mismo podemos hacer con otras emociones negativas, como el enojo, la
rabia, el rencor, la ira, el orgullo, la envidia, la soberbia...
Budismo Tibetano
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