Realizamos
nuestra evolución espiritual acompañados de una serie de almas que
evolucionan junto con nosotros, y entre las cuales existen deudas
karmicas y afinidades especiales.
A
veces uno viene como hijo de otra persona, y en la vida siguiente puede
regresar como padre, como pareja o amigo, con el mismo sexo o con sexo
diferente, pero de alguna forma la relación se perpetúa en el tiempo,
dándonos una y otra vez la oportunidad de aprender y evolucionar.
Y
esto es así porque el Amor no conoce la barrera de la muerte; cuando se
ama a alguien se le vuelve a encontrar una y otra vez en esta vida y en
las siguientes, en este plano físico denso y en los planos superiores.
Nadie
sabe cada cuanto tiempo se regresa a esta vida, esto es diferente para
cada uno y tiene que ver con el camino y la evolución espiritual de cada
uno.
Cada
una de nuestras vidas es como una estancia en una escuela, donde
tenemos la oportunidad de aprender y progresar, o donde debemos retornar
si no aprendemos la lección.
Cuando
existen ciertas situaciones que no somos capaces de sobrellevar, las
mismas se presentan una y otra vez, hasta que podamos dar por aprendida
la lección correspondiente.
Mucho
de lo que vivimos hoy es la repetición de situaciones ya vividas en
encarnaciones anteriores; si conocemos dicha información, tenemos más
posibilidades de resolver el tema en esta vida.
(Nefer Maat)
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