La
sombra, es sin duda lo más necesario en el mundo donde vivimos hoy,
porque el plano es de extremos, donde la atracción de la sombra es más
fuerte y donde el plano de la atracción de la Luz comienza hacerse
presente.
Nunca
concebir la enfermedad como un obstáculo, sino más bien como una
oportunidad única para subir los escalones paso a paso hacia la Luz. La
enfermedad también es el poder de la sombra sobre nuestro destino.
No
rechazar las sombras, ya que es el apoyo en ella para ir hacia la Luz
verdadera, hacia la Luz del Cristo, hacia el Logos Solar, a nuestra
Luminiscencia de Alma y de Espíritu.
La sombra trabaja para la Luz. La sombra no ha sido nunca un fin en sí misma; un fin en sí misma es la Luz y nada más.
Estamos
aquí para combatir, identificándose ese combate de la oscuridad contra
la Luz y la Luz contra la sombra, hasta un cierto estado. Este estado
es la resolución o más bien el espacio de resolución de enfermedad, que
conduce a la explosión de Luz que se traducirá ya sea por la muerte o
sea por la resurrección.
La
Luz es un fin en sí misma para descubrir que más allá de la Luz, está
el pensamiento no dual. Existe la eternidad más allá de la Luz, en la
inmensidad y el infinito de lo que Somos.
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