Buenos días público, hoy vamos a versar sobre esos eventos o circunstancias a los que consideramos una pérdida o fracaso y las encajamos muy mal, o ni tan siquiera las encajamos.
La vida en cualquiera de sus escenarios, es como un juego, en el que unas veces se gana y otras se pierde, y en muchas de las veces la cosa no está clara, creemos haber perdido porque la cosa no salió según lo previsto o nuestras preferencias, pero al final resultó lo contrario, de todas formas siempre que jugamos a algo contamos con posibilidades de ganar o perder, de lo contrario no sería un juego.
Se dice que el que no sabe perder las posibilidades de ganar se le reducen, porque el ganar y el perder son dos extremos de la misma cosa, es como un conjunto indivisible y si queremos jugar hay que aceptar las dos posibilidades.
Otra realidad que casi nunca tenemos en cuenta, es que la vida y todo lo que la conforma cuenta con curso e identidad propia, y no se adapta a las condiciones específicas de nadie en particular, ya hemos repetido muchas veces que es una escuela de aprendizaje y capacitación, y en numerosas ocasiones nos enfrentamos a circunstancias y situaciones por primera vez porque son lecciones nuevas y para las que aún no tenemos capacidad de solvencia o respuesta, y en estos casos existen muchas posibilidades de perder, pero si no nos arriesgamos nunca aprenderemos, y quedaremos como un mojón inamovible clavado en el suelo a la orilla del camino.
La vida es como un juego al que estamos obligados a jugar todos, y por tal motivo nos interesa conocerla y amarla, y sobre todo descubrirla, conocer y aceptar sus “reglas”, sus límites en lo total y específico, para que al vivirla y caminar por sus senderos, lo hagamos dentro de los márgenes y orden establecido, y en armonía con la misma y "Mamá Naturaleza".
Somos muchas personas que creemos que todo tiene que salir como nosotros hemos previsto, que siempre se tienen que cumplir nuestras expectativas, y si no es así, creemos que hemos perdido ya de principio, lo valoramos como una derrota o pérdida, y a partir de ahí vienen los pensamientos y sentimientos de perdedor y nos rendimos, aceptamos el título de perdedor porque creemos que hemos fallado o fracasado.
Es una forma errónea de pensar, sentir y comportarse, cuando algo no sale según lo previsto, o bien hemos averiguado una de las formas incorrectas de resolver, o que la previsión no se ajustaba a la realidad o lo correcto, cualquiera de ambos casos nos aporta un conocimiento, y aquello que consideremos como una pérdida, no fue tal pérdida, fue el pago por obtener el conocimiento adquirido.
Todo en la vida cuenta con sus reglas y límites, siempre que no respetamos las reglas, o excedemos los límites significa una violación o abuso, y da lugar a posibles perturbaciones, daños, rupturas, etc. pero cualquier tipo de inconveniente, aunque se trate de una ruptura no significa que seamos un perdedor, si se encaja de forma adecuada.
Cualquier tipo de posible pérdida se puede transformar en ganancia porque nos ha valido para conocer algo o adquirir alguna capacidad, y lo mas valeroso en la vida, es el conocimiento y la capacidad de amar y vivirla en armonía y felicidad, y para conseguirlo hay que aprender a hacer un bien de cada circunstancia o situación que se presente en nuestro diario vivir, sea cual sea su nivel de dificultad.
Conocemos muy poco de las energías y realidades que hacen posible todo cuanto forma parte de la Naturaleza y la leyes y procesos que la rigen y conducen, estamos mas interesados en saber quien ganará la liga, o lo último en tecnología, los programas televisivos del corazón etc. y donde está nuestro interés está nuestra atención y nuestro corazón, por eso en estos tiempos sabemos mucho de lo que apenas sirve para nada, y poco de lo esencial para nuestras vidas y las de los demás, y aún por encima exigimos que todo nos salga según lo previsto, y si no es así, nos colgamos el cartel de perdedor o fracasado, ponemos cara de circunstancia y nos fabricamos nuestro infierno particular, después justificaremos todo echando la culpa a alguien o algo para no variar.
Cualquier pérdida o derrota no significa fracaso, todo está contemplado en la “ciencia de la vida” aprendemos a trabajar a base de aciertos y desaciertos, aprendemos a amar a base de amores y desamores, y así sucesivamente ocurre con el resto de cosas de la vida, el fracaso es no actuar por miedo a perder o fracasar, y para ganar hay que aprender a perder con elegancia, sin colgarse el cartel de perdedor, son mis ideas de hoy, saludos.
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