lunes, 20 de enero de 2025

LO IMPRESCINDIBLE PARA TODO SER HUMANO 1ª Parte (Por Emma Fernandez)

  LO IMPRESCINDIBLE PARA TODO SER HUMANO
En mi opinión, en el Camino del Crecimiento Personal hay tres leyes que conviene venerar:
NO AUTO-ENGAÑARSE O MENTIRSE JAMÁS.
Ser Humano no es fácil.
Se arrastran desde la primera educación una serie de condicionamientos que, aunque uno luche por evitarlos, como son inconscientes en la mayoría de los casos, nos traicionan.
Tropezamos a menudo. Y con la misma piedra.
Nos proponemos cosas a sabiendas de que no las cumpliremos…
Hacemos firmes propósitos que apenas duran unos minutos…Tratamos de justificarnos en muchas ocasiones a sabiendas de que no tenemos justificación… Y éstas son cosas que deberíamos evitar.
Auto-engañarse es una agresión innecesaria que solamente aporta una aparente y falsa tranquilidad que, en realidad, no deja satisfecha a nuestra alma o nuestra conciencia.
Es una mentira que dura poco tiempo. Y si dura, más vale que revisemos cómo está nuestra honradez, y la ética personal, y si es cierto que tenemos auténtico interés por progresar en el Camino del Autoconocimiento y el Desarrollo Personal.
Y si descubrimos que no somos honestos, íntegros, más vale que lo dejemos. Más vale que nos quitemos de la cabeza lo que creemos que estamos construyendo porque lo estamos construyendo con una base tambaleante sobre la que no se puede edificar nada duradero.
La honradez y la ética moral son unos principios que ha de ser sólidos, inquebrantables, irrenunciables, irreductibles…
Auto-engañarse o mentirse, jamás.
Bajo ningún concepto.
Sin ninguna excepción.
NO ACEPTARSE UN “NO SÉ” COMO RESPUESTA A UNA PREGUNTA.
A veces nos enfrentamos a preguntas que tienen una respuesta difícil.
O nos enfrentamos a situaciones que no tienen solución. O eso es lo que nos decimos.
En realidad, sólo aparentan tener una invisible respuesta que –decimos, incumpliendo la Primera Ley- no está a nuestro alcance.
Creo que no es cierto.
En muchas ocasiones conocemos la respuesta, pero no es la que nos gusta y preferimos negarla. O, cuanto menos, relegarla al cajón de lo inservible que tenemos en el olvido.
Los miedos nos sugieren que nos deshagamos de ellas.
Pero quien ha iniciado un Camino de Desarrollo Personal lo ha hecho, precisamente, porque sabe que puede progresar en él. Necesita progresar para su propio bien.
Necesita dejar de ser quien está siendo, quien ha sido, y como ha sido, porque eso no le satisface.
Sabe que puede aspirar a más, y a mejor, porque algo dentro de sí mismo, algo que es sincero, algo que conoce el potencial del que estamos hechos, lo dice.
Es una voz que está llena de franqueza, pero la tendencia perezosa y conformista que nos compone se opone a escucharla; hace oído sordos porque sabe que progresar en el Camino implica descubrir –poner a la luz lo que estaba cubierto- cosas que se tenían ocultas, cosas que no son agradables, “defectos” propios, y hacer cambios que conllevan esfuerzos, añadiendo además el reconocimiento sincero de quiénes estamos siendo –que no es lo mismo que quienes somos en realidad-, y remover esas cosas no es muy agradable.
Hay una recomendación a tener en cuenta con las preguntas que comienzan con un “¿Por qué?”, y es, después de haberla respondido ya, hacerse la misma pregunta pero comenzando con un “¿Para qué?”
La primera nos va a descubrir la razón, el motivo, el origen, pero la segunda nos va a dar una información más útil y enriquecedora, porque nos informará sobre su utilidad aplicable.  Continua en la 2ª parte.

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