Reflexiones mañaneras
Lección 19 de Un Curso de Milagros
“No soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos”
Esta lección y la de ayer son idénticas, así que recomiendo la lectura de la 18.
No obstante y para una mejor comprensión usaré otro ejemplo de fácil entendimiento.
Observa la imagen, podríamos ser cualquiera de nosotros.
Pues, ¿quién no se ha levantado preocupado, rumiando y rumiando pensamientos tras largas horas de agitado sueño?
Y en el trayecto en coche al trabajo reaccionar airada-mente frente a cualquier circunstancia.
Reacción que puede dar lugar a un accidente, una pelea, etc, etc, y afectar a otras personas.
¿Somos conscientes pues de cómo nuestros pensamientos tienen efecto sobre los demás y el mundo?
Por eso el Curso nos dice que es imposible tener “pensamientos privados”...
Y ello es debido a que lo que pensamos da lugar a lo que sentimos, a nuestro estado emocional y que a su vez condicionará nuestro comportamiento, teniendo obvia-mente consecuencias en nuestra interacción con los demás y el mundo.
Incluso si fuéramos la única persona sobre la tierra nuestros pensamientos seguirían influyendo “afuera”.
Primero en nuestro cuerpo, que es externo a nuestra mente, causando somatizaciones y diversas enfermedades consecuentes a la ansiedad, stress y De-presión.
Sí, me gusta desglosar la palabra depresión en “De-presión”, para darnos cuenta que esa alteración mental/emocional muchas veces está originada por un exceso de pensa-mientos y sus fatalistas películas mentales que damos como ciertas y verdaderas, causando un exceso de-presión-mental.
Y segundo en nuestro entorno, en el mundo. Pues así como esté nuestro estado mental, así actuaremos.
Una afirmación muy repetida es que “el mundo está muy mal”.
Que tendría que ser cambiada por: “¡Qué mal estamos!”.
Ya que el estado del mundo es el resultado de las acciones de todos nosotros que son fruto de nuestro estado mental, de nuestros pensa-mientos.
De ahí esa frase de: “Si quieres que el mundo cambie, empieza por cambiarte”.
Nuestra mente es “causa” y el estado del mundo su consecuencia.
¿Quieres un mundo mejor?
¿Mejores relaciones?
¿Más paz y tranquilidad mental?
¿Sí?
Pues empieza por cambiar tu mente, tus pensamientos, tu mundo interior, y ya verás como lo de afuera cambia.
Recuerda que tus pensamientos no solo te afectan a ti.
Así que eres responsable de tu efecto sobre los demás.
¿Qué ejemplo quieres dar?
Buen día, amigos.
Kriss
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