Simple…
no hay emociones negativas. En educación emocional acompañamos a personas a que aprendan a gestionar y transitar todas las emociones. Cada una tiene su información, su razón de ser y deben ser transitadas, esto es: ser vividas y gestionadas para ser expresadas sanamente. Si buscamos evitar emociones o solo promovemos estar felices caemos en los peligros de la positividad tóxica que solo busca la felicidad por encima de las demás emociones. En lugar de ello, buscamos una actitud emocionalmente coherente de amor propio, en el que se da una aceptación por lo que ofrece la vida y sus corre relatos emocionales. Aprender a fluir con las emociones es reconocerlas, hacerles lugar en nuestra vida y de esa forma dejar que den paso a otras tan efímeras como las precedentes.
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