martes, 20 de enero de 2026

NARRACIONES E HISTORIAS DE UN DÍA CUALQUIERA (Por José Miranda)

 

Hola gentes, ¿Que tal va esa vida? Espero que bien, y en el caso de que no sea asi, para eso somos seres inteligentes, para transformar en bien todo cuanto llegue a nuestra vida, sea lo que sea, y venga de donde venga, no es cosa fácil el lograrlo pero hay un dicho que dice: "no hay cosas imposibles, hay personas incapaces", y algo o mucho de razón tiene porque lo que para uno significa un imposible, viene otro y lo hace.
 
Y yo que esta mañana me desvelé y estaba un tanto raro, me fui a conversar con mi amigo y fiel compañero el señor espejo, y aunque el espejo es el mismo y yo creo que también soy el mismo, aprecié otras realidades en las que otras veces no había reparado, centré mi atención en otra dirección.
 
Algunas personas me habían dicho que cuanto mayor más me parezco a mi padre, y efectivamente estuve un buen rato intentando encontrar ese parecido, y por supuesto que lo encontré, y después estuve buscando el parecido con mi madre, y también lo encontré, no me cabe la menor duda de que hice importantes descubrimientos, a lo largo de tantos años nunca se me había ocurrido dedicar tiempo y atención en averiguar las realidades de mis padres que seguían existiendo a través de mi, tanto en lo físico como en lo psicológico.
 
Después entré en el mundo del recuerdo y me trasladé a mi infancia, me apetecía refrescar y recordar aquellas vivencias con mis jóvenes padres, y sobre todo con mi madre, pues yo era muy madrero.
 
La experiencia fue muy gratificante porque pude apreciar el amor y la capacidad de sacrificio que existía en aquellas dos personas, que partiendo de por debajo de lo imprescindible, y en un medio rural muy apartado junto a las sierras de Loja, nos criaron a mí y a mis tres hermanas, con lo estrictamente elemental, pero rodeados de cariño y entrega total.
 
Valoré muchas realidades que nunca había reparado en ellas, pues yo me he pasado la vida participando de todo lo externo de forma intensa, siempre de prisa y corriendo, y casi nunca me había detenido para apreciar y observar los detalles y a eso que le llamamos pequeñas cosas, que a veces resultan ser cosas muy importantes en la vida, como es el caso que estoy narrando.
 
Reconocí el estado de inconsciencia en el que he vivido a lo largo de mucho tiempo, por motivo del cual no aprecié ni valoré a mis padres como ellos merecían, y me arrepentí de algunas protestas y reproches que en algunos momentos les hice sin causa justa o justificable, y todo a causa de mi ignorancia y egoísmo.
 
Y después de estos reconocimientos tenía que contactar con ellos y transmitirles mi agradecimiento y pedirle perdón por mis equivocadas y egoístas actuaciones, y aunque ellos ya no están en este mundo de forma física, sí lo están en forma de energía, todo cuanto ellos eran en pensamiento, sentimiento, afecto, cariño, amor, y alguna cosa más, corresponde al mundo de la energía, y sigue existiendo después de que la persona cruce el umbral de la muerte.
 
Y aunque sus almas estén activas en otras ocupaciones propias de su nueva condición y lugar, me consta que cuando nos dirigimos a ellos les llegan nuestros comunicados, y están al corriente de la marcha de las personas que formaban su círculo mas próximo, y dependiendo en parte del vínculo que nos unía, siguen teniendo parte de su atención en dirección a nosotros, y como donde tienes tu atención tienes tu alma y corazón, aunque marchen del plano físico siguen a nuestro lado, y cuando necesitemos comunicarles algo lo podemos hacer de forma sencilla y natural al igual que cuando estaban como personas junto a nosotros, yo así lo hice y me sentí muy bien.
 
Sería maravilloso el valorar las cosas en su momento, y mostrar el agradecimiento cuando corresponde, pero nunca es tarde si la voluntad es buena, o mas vale tarde que nunca, a los humanos nos ocurre que las cosas de gran valor que poseemos, las valoramos cuando las perdemos y padecemos su falta, nadie es perfecto.
 
Y hasta aquí la historia del humano y la contemplación frente a un espejo, y que conste que el espejo es normal, no era el espejo mágico que habla y da consejos, pero la verdad es que entre mi espejo y yo hay buena comunicación y entendimiento sin necesidad del ruido verval, un saludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario