Amadas células que conforman mi cuerpo,
Componentes importantes de mi existencia,
Bendigo el trabajo que ejecutan cada una de ustedes, bendigo la función que han elegido para el correcto funcionamiento de mis sistemas. Bendigo el oxígeno que las mantiene vivas y la sangre que les permite funcionar. Gracias por operar constantemente para que yo pueda existir. Lo siento por las veces que he tentado contra ustedes cuando no me alimento bien, me engancho en una situación dolorosa o no cuido de mí. Las amo y amo el movimiento Divino de cada una ustedes para que todos mis órganos cumplan sus objetivos. Prometo de ahora y en adelante cuidar de ustedes y alimentarlas con mi alegría de vivir. ¡Gracias, gracias, gracias!
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